El escándalo que sacude a la Asociación del Fútbol Argentino dejó de ser solo político y judicial para convertirse, por primera vez, en un problema financiero concreto. Uno de los sponsors más importantes de la AFA, Socios.com, decidió interrumpir el envío de fondos, exigir una auditoría integral y reclamar públicamente la renuncia de Claudio “Chiqui” Tapia y de la cúpula dirigencial. La crisis, hasta ahora contenida en denuncias y allanamientos, golpeó donde más duele: el flujo de dinero.

AFA GATE. La empresa, que patrocina a la AFA desde 2021, envió más de 9 millones de dólares en concepto de sponsoreo. Sin embargo, según la documentación presentada, menos de 500 mil dólares llegaron de manera directa a las cuentas de la entidad de la calle Viamonte. El resto fue canalizado a través de una red de intermediarios y sociedades offshore que, según Socios.com, jamás prestaron servicios reales ni participaron en la negociación de los acuerdos.
La decisión fue tajante. “Ya no podemos seguir enviando fondos a intermediarios”, comunicó la firma, que exigió que cualquier pago futuro sea transferido de forma directa a la AFA y acompañado de una rendición de cuentas detallada. El reclamo incluye explicaciones precisas sobre cuánto dinero recibió efectivamente la asociación y cuánto quedó en manos de terceros.
El corazón del conflicto está en los nombres y las estructuras. Socios.com apuntó contra sociedades registradas en Guernsey, Delaware, España y Florida —Q22 Services Limited, Stratega Consulting USA LLC, Odeoma Gestión SL y Tourprodenter LLC— que, según la empresa, nunca intervinieron en la relación comercial. Aun así, desde 2022, más de 6 millones de dólares fueron derivados a Tourprodenter LLC, la principal intermediaria señalada.
El malestar no es nuevo. Desde el inicio del vínculo, la empresa de origen francés y con sede en Malta expresó su incomodidad por la imposición de intermediarios. En 2022 solicitó formalmente conocer quiénes eran los “beneficiarios finales” de esas sociedades, un estándar básico de transparencia internacional. Nunca obtuvo respuesta. Ese silencio hoy se vuelve central en un contexto de investigaciones judiciales, allanamientos y revelaciones periodísticas.
Pero el golpe más fuerte llegó en el tramo final de la carta. Socios.com pidió abiertamente que Tapia, el tesorero Pablo Toviggino y otros dirigentes “den un paso al costado”. El argumento fue político y estratégico: con la cercanía del Mundial en Estados Unidos, la empresa considera que la continuidad de la actual conducción pone en riesgo la imagen de la Selección, la marca AFA y el normal desarrollo de las investigaciones. Para el sponsor, la única salida responsable es apartarse y permitir que la Justicia avance sin presiones institucionales.
El vínculo entre Socios.com y la AFA siempre fue tenso. Tras la Copa América ganada en 2021, Tapia intentó revisar o desplazar el contrato, lo que derivó en un conflicto judicial. La relación se recompuso en 2022, con un acuerdo extendido hasta 2026, pero con una cláusula clave: cualquier disputa debía resolverse en tribunales de España, lejos del ámbito judicial argentino. Hoy, esa precaución parece haber sido premonitoria.
La empresa también encendió una alarma mayor. Aseguró haber dialogado con otros patrocinadores que atravesaron experiencias similares y sugirió medidas conjuntas, como colocar pagos pendientes en cuentas de custodia y exigir transferencias directas a la AFA. Incluso mencionó a Adidas, sponsor histórico, como posible actor de ese movimiento colectivo.
Finalmente, Socios.com anunció que pondrá a disposición de las autoridades judiciales de Argentina, Estados Unidos y España toda la documentación: contratos, transferencias, correos y mensajes. El escándalo, que hasta hace poco parecía encapsulado en el poder interno de la AFA, cruzó fronteras y sumó actores globales.
La pelota, ahora, ya no rueda solo en los tribunales ni en los pasillos de Viamonte. Rueda en el terreno más sensible del fútbol moderno: la credibilidad económica. Y cuando un sponsor corta los pagos y pide cabezas, el partido entra en tiempo de descuento.
Fuente: La Nación
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