La noticia corrió rápido por los pasillos virtuales de la mayor empresa de comercio electrónico de la región: Mercado Libre avanzó con una nueva tanda de despidos masivos. Unos 300 puestos de trabajo fueron eliminados en distintos países donde opera la compañía, en una decisión que volvió a sacudir al sector tecnológico y reabrió una pregunta incómoda: ¿ajuste coyuntural o reemplazo estructural por inteligencia artificial?

Según fuentes sindicales citadas por InfoGremiales, al menos un centenar de las desvinculaciones impactó de lleno en el área de Experiencia de Usuario (UX), uno de los núcleos estratégicos del negocio digital. No se trató de un recorte localizado ni de una filial en particular: la poda fue regional, transversal y ejecutada casi en simultáneo, lo que amplificó el clima de incertidumbre interna.

Entre los perfiles más afectados aparecen los UX writers, profesionales encargados de diseñar los textos, flujos y recorridos que hacen “hablable” a la plataforma: desde un botón hasta un mensaje de error, desde una compra hasta un reclamo. No es un rol accesorio; es parte del corazón de la experiencia digital. Sin embargo, las comunicaciones internas hablaron apenas de una “reestructuración de roles”, sin mayores precisiones sobre el nuevo esquema ni sobre quién —o qué— asumirá esas funciones a partir de ahora.

Y ahí es donde empieza a pesar el rumor. Tras los despidos, comenzaron a circular versiones internas que vinculan la decisión con la incorporación de herramientas de inteligencia artificial. Según estos testimonios, tareas que hasta ahora realizaban equipos humanos de UX pasarían a ser cubiertas, al menos en parte, por soluciones automatizadas. Mercado Libre no lo confirmó públicamente, pero tampoco lo negó. El silencio, en este caso, también comunica.

La situación resulta especialmente sensible porque la empresa se encuentra amparada por los beneficios de la Ley de Economía del Conocimiento, un régimen que otorga incentivos fiscales y subsidios con el objetivo explícito de promover empleo calificado. En ese marco, los despidos reavivan un debate que ya viene recorriendo al sector: ¿qué controles existen sobre compañías que reciben beneficios estatales mientras reducen planteles?

El antecedente está fresco. En septiembre de 2025, la Asociación Gremial de Computación (AGC) denunció a Globant y a una veintena de empresas tecnológicas por presunto fraude fiscal, al señalar que habrían recibido subsidios para sostener puestos de trabajo al mismo tiempo que avanzaban con despidos masivos. El caso volvió a la mesa ahora, como advertencia y espejo.

Para muchos trabajadores, el golpe no es solo económico. Es simbólico. Mercado Libre, emblema del “éxito tech” latinoamericano y liderada por Marcos Galperín, vuelve a quedar en el centro de una discusión que atraviesa a toda la industria: la del futuro del empleo en tiempos de automatización. La IA promete eficiencia, reducción de costos y escalabilidad. Pero cada avance tecnológico, cuando no está acompañado de reglas claras, deja un tendal de preguntas sociales.

Por ahora, lo concreto son los números: 300 personas menos, áreas sensibles afectadas y una empresa que habla de reorganización mientras el mercado y los trabajadores leen ajuste. En el trasfondo, una certeza inquietante empieza a tomar forma: en la economía digital, el límite entre innovación y descarte humano es cada vez más fino.

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