Relator con nombre, con trayectoria, con calle recorrida y con memoria radial, hoy no tiene una radio desde donde relatar. Pero tiene algo más poderoso: no se rindió. Cuando el micrófono tradicional se apagó, encendió el suyo propio y salió al mundo sin pedir permiso. Streaming mediante, volvió a hacer lo que sabe: contar fútbol como si fuera la última vez.

ASOCIADOS/ Desde Maldonado ENTREVISTA/ EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.

Las voces del fútbol no nacen en un estudio insonorizado.
Nacen en la intemperie.
En una cabina fría, en un cable que falla, en un gol que llega antes que la palabra.
Nacen en la garganta de los que creen.

Luis Morales es de esa estirpe.

Porque los relatores no se jubilan.
Se reinventan o se callan.
Y Luis eligió seguir hablando.

Las historias del relato uruguayo están hechas de voces que marcaron generaciones. Carlos Solé y su cadencia eterna. Heber Pinto y la pausa justa. Víctor Hugo Morales y el relato que se volvió poema colectivo. El “tá tá tá tá”, el grito interminable, la frase que se repite en la memoria del hincha como una cicatriz feliz.

Hoy quedan pocos de esos.
Muy pocos.

Y Luis Morales es uno de ellos.

Montevidano, nacido el 11 de julio de 1969, empezó a contar partidos en 1989, en Radio Maldonado, cuando el fútbol todavía se relataba con papel, birome y corazón. Después vino RBC del Este, Radio Ambato, Radio Cristal, CX 12 Radio Oriental, Radio Nacional, la 88.1, FM Gente. Cruzó fronteras: Radio Caracol de Colombia. Cruzó sueños: tres partidos en Buenos Aires por Radio Continental, nada menos que con Víctor Hugo Morales.

Volvió. Siempre se vuelve.

Porque el interior llama, pero Montevideo muchas veces cierra. Y Luis lo dice sin vueltas, como relata:
“Te dan poca chance. Es un círculo muy cerrado… muy cerrado. Todos te dicen que volás, que tenés condiciones bárbaras, pero nadie te abre las puertas. Nadie”.

No hay rencor en sus palabras. Hay verdad.

Desde el inicio de la era digital, nosotros caminamos el mismo sendero. Diario Uruguay de este lado, Ecos del Deporte del otro. Cuando muchos despreciaban Internet, cuando se reían del “periodismo digital”, cuando los dueños de los grandes medios miraban por encima del hombro, algunos pocos vimos el futuro venir de frente.

Hoy somos sobrevivientes.
Y creyentes.

Luis también lo vio a tiempo. Hace un año y medio entendió que el micrófono ya no estaba atado a una frecuencia. Que el relato no necesita permiso. Que el fútbol sigue pasando y alguien tiene que contarlo.

Sin radio.
Sin red.
Sin padrinos.

Se armó su equipo. Abrió su canal de YouTube. Se entrenó relatando para nadie… o para todos. Porque del otro lado siempre hay alguien escuchando, aunque no se vea.

“Al no tener un lugar donde relatar hoy… por lo menos hasta por entrenamiento me abrí mi propio canal. Y bueno, es lo que hay hoy”, dice.

Pero no es poco.

Es todo.

Porque mientras haya una pelota rodando y una voz que la acompañe, el relato seguirá vivo. Y Luis Morales, el Negro, el relator que se negó a desaparecer, sigue ahí: reinventado, vigente, contando goles como quien se juega la vida en cada palabra.

No tuvo radio.
Se hizo mundo.

Y eso, en estos tiempos, también es ganar un campeonato.

Un comentario

  1. Cuando era pequeña, «escuchaba sin escuchar», con mi papá los partidos del futbol frente a la churrasquera con un asado encima…cientos de finde con lo mismo. Fui creciendo, me independendicé y era otro mundo el que giraba al rededor mío. Un día, en una sala del hospital lo conocí. Me dijo que era perdiosta y no le creí, pero cuando lo escuché relatar….me hizo revivir toda mi infancia. Amé con locura aquel momento.El negro Morales con esa pasión que tiene cuando agarra un micrófono, me hizo lagrimear. Hoy día por horarios me cuesta estar al aire con él, pero me guardo los partidos para escucharlos mas tarde. Gracias por esa hermosa entrevista. Un abrazo. «La Tana»

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