En tiempos donde la Organización del Fútbol del Interior atraviesa una de las etapas más sensibles de su historia reciente, apareció una figura que rompe moldes. Joven, formado, con carácter y con una convicción que no admite dobleces: el Dr. Pablo Andrés Marrero Peirano quiere presidir el mayor organismo deportivo del Uruguay. Y no para administrar inercias, sino para transformar estructuras.
En esta primera charla que mantuvimos desde Periodistas en Red con Marrero, la intención fue clara: ir más allá del candidato y conocer al hombre. Saber de dónde viene, qué lo formó, qué lo mueve y por qué está dispuesto a dar el salto hacia la conducción de la OFI.

LA OFI REAL | EXCLUSIVO | Desde Mercedes, Soriano | ENTREVISTA | EDUARDO MÉRICA – DR. RICARDO CASTRO BRITOS – FABIÁN MAGALLANES para PERIODISTAS EN RED.
Oriundo de Mercedes, nacido el 5 de enero de 1981, padre de Rocío e Ignacio, Marrero no llega desde la improvisación. Es Procurador Público y Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República, con una extensa trayectoria en políticas públicas vinculadas a derechos humanos y discapacidad. Funcionario del Ministerio de Desarrollo Social desde 2008, ha sido redactor de decretos reglamentarios, partícipe del primer informe país ante Naciones Unidas sobre aplicación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y coautor de obras académicas. Su currículum no es decorativo: es prueba de gestión, estudio y compromiso técnico.
Pero si algo dejó en claro la entrevista es que no pretende exhibir títulos, sino proyecto.
“Primero el programa, después los nombres”, repite como consigna. En momentos donde se busca una unidad entre tres Confederaciones históricamente relegadas por el peso político del Sur, Marrero entiende que el desafío no es personal sino estructural. La unidad, asegura, no puede construirse sobre ambiciones individuales sino sobre un plan de gobierno común que devuelva protagonismo real a las ligas del interior.
Porque hay una grieta. Y no es nueva.
Existe una distancia cada vez más profunda entre la sede de la OFI en Montevideo y sus verdaderos dueños: los clubes, las ligas, los dirigentes y los futbolistas del interior profundo. Esa sensación de no ser escuchados, de no ser atendidos, de que las decisiones se toman lejos del barro y de las realidades departamentales, ha erosionado la confianza.
Marrero no esquiva el tema. Habla de autonomía sin medias tintas. Sostiene que la OFI debe tener voz propia y no funcionar bajo la sombra de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Y cuando se menciona la figura del presidente de la AUF, Ignacio Alonso, que ha decidido involucrarse activamente en el proceso electoral de la OFI, la respuesta es firme: el gobierno del fútbol del interior lo deben definir los actores del interior.
No es un discurso confrontativo, pero sí claro. Marrero plantea que nadie va a “contaminar” su proyecto. Y que él tampoco permitirá ser condicionado. Esa palabra —contaminación— resume una preocupación compartida por muchos dirigentes: la necesidad de limpiar prácticas, transparentar decisiones y profesionalizar la gestión.
La limpieza, dice, no es persecución. Es orden. Es modernización administrativa. Es rendición de cuentas. Es volver a poner a la OFI al servicio de las ligas y no al revés.
Su experiencia en la Liga Departamental de Fútbol de Soriano es, en ese sentido, su carta de presentación. Desde que asumió la presidencia de la decana del interior en 2022, transformó la estructura deportiva, económica y comunicacional. Profesionalizó selecciones, generó recursos genuinos a través de sponsors locales, recuperó transmisiones televisivas después de 25 años, impulsó la primera aplicación de sistema de video arbitral en el fútbol del interior, creó una escuela de árbitros y logró que 19 clubes compitieran bajo un mismo Consejo Ejecutivo.
Los resultados acompañaron: títulos del Interior, campeonatos del Litoral, procesos formativos fortalecidos y un espectáculo deportivo que volvió a convocar público masivo. La selección mercedaria dejó de ser un recuerdo para convertirse nuevamente en aspiración colectiva.
Pero más allá de los logros, lo que más impactó en esta primera conversación fue la impresión personal. Encontramos en Marrero un profesional sólido, con argumentos, pero también con carácter. Algo que, según coinciden muchos actores del interior, ha faltado en la conducción de la OFI durante el último cuarto de siglo.
Este reportaje no es un punto final. Es el puntapié inicial de una serie de podcasts que buscan algo más grande: abrir el micrófono a todos los actores del fútbol chacarero. Dirigentes, técnicos, jugadores, árbitros y periodistas tendrán espacio para expresar necesidades, reclamos y propuestas. La pobreza estructural que denuncian muchas ligas no puede seguir siendo un susurro.
El fútbol del interior no es una extensión decorativa del fútbol uruguayo. Es su raíz. Es identidad, es comunidad, es sacrificio.
Y en esa defensa, Pablo Marrero aparece como un candidato que no llega para administrar lo que hay, sino para discutir lo que debe ser.
La campaña recién empieza. Pero el debate ya está planteado: autonomía, unidad y profesionalización.
El interior observa. Y esta vez, quiere decidir su propio destino.
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