El fútbol del interior atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. No es una frase hecha ni una exageración de tribuna. Es el diagnóstico crudo que surge del testimonio del tesorero de la Liga de Fútbol de Artigas, Rodrigo Doti, quien en el podcast grabado para Periodistas en Red expuso —visiblemente ofuscado— una serie de situaciones que, según sostiene, reflejan desorganización, incumplimientos y presiones por parte del gobierno de la Organización del Fútbol del Interior.

Doti no eligió palabras suaves. Tampoco buscó atajos discursivos. Fue directo. Y lo hizo con números, con fechas y con una preocupación que va más allá de la coyuntura económica: la transparencia institucional.

LA OFI REAL /EXCLUSIVO Desde Artigas Entrevista/ BRUNO BAUZÁ y EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.

Un convenio que nunca fue lo prometido

El eje del conflicto gira en torno al convenio firmado para la venta y expendio de entradas en los partidos correspondientes a la Copa OFI de Selecciones. En una reunión formal, según relata Doti, el responsable de la empresa adjudicataria presentó una propuesta concreta de aportes económicos que resultaba, en teoría, beneficiosa para las ligas.

Los montos prometidos fueron claros:

“Eso fue la promesa en la reunión que tuvimos”, afirmó Doti.
“Luego no se cumplió”.

La falta de esos recursos —que para las ligas del fútbol del interior representan oxígeno financiero indispensable— generó un desfasaje inmediato en las cuentas. Presupuestos ya ajustados quedaron comprometidos y obligaciones asumidas comenzaron a convertirse en problemas.

Presiones y amenazas

Pero el conflicto no terminó allí.

El tesorero artiguense denunció que fue advertido de posibles sanciones económicas si la Liga no accedía a vender las entradas exclusivamente a través de la empresa señalada.

La amenaza de multa encendió todas las alarmas.

Para Doti, el hecho es “inaudito”. No se trata solo de una diferencia administrativa. Se trata, sostiene, de un mecanismo de presión hacia una liga que simplemente buscaba claridad y cumplimiento de lo pactado.

En paralelo, apareció otro elemento que incrementó la tensión: el cambio unilateral en el precio del aporte por entrada.

En principio, el acuerdo establecía un aporte de 15 pesos por ticket. Sin embargo, posteriormente —y sin aviso previo— el gobierno de la OFI habría agregado otros 15 pesos adicionales. La Liga se enteró después, ya consumada la modificación.

La falta de comunicación y la alteración de las condiciones originales generaron desconcierto y desconfianza.

“Justo es no cobrarle a las ligas”

Doti fue tajante:

“Justo es no cobrarle a las ligas porque nosotros no estamos en condiciones de gastar fuera del presupuesto que manejamos”.

La frase sintetiza la realidad del interior: presupuestos austeros, dependencia de la recaudación local y mínima capacidad de absorción de gastos imprevistos. En ese contexto, cualquier modificación económica impacta directamente en la viabilidad de la competencia.

La sensación que transmite el tesorero es que las ligas terminan asumiendo costos que no fueron debidamente informados ni consensuados.

Una crisis estructural

Lo expuesto en el podcast no es un hecho aislado. Según Doti, forma parte de un esquema que refleja un momento “calamitoso” del fútbol del interior en general.

La crítica no apunta solo a un convenio específico, sino a una forma de conducción que —según su visión— necesita renovación.

En ese sentido, el dirigente artiguense fue más allá del reclamo puntual y planteó una necesidad política:

Es tiempo, sostuvo, de que surjan dirigentes nuevos, jóvenes, que no teman denunciar irregularidades y que exijan condiciones claras para participar en torneos organizados por la propia OFI.

La frase resuena fuerte porque no habla solo de dinero. Habla de transparencia, de diálogo institucional y de respeto por las ligas que sostienen el fútbol del interior con esfuerzo cotidiano.

Silencio y falta de respuesta

Otro punto sensible que mencionó Doti es la imposibilidad de mantener un diálogo fluido con la presidencia de la OFI. Según afirmó, no ha logrado ser atendido para tratar estos temas y buscar aclaraciones.

En una estructura federativa, el diálogo es el primer escalón para evitar conflictos. Cuando ese canal se corta, la tensión se traslada al terreno público.

Y eso es exactamente lo que ocurrió.

El interior en alerta

El caso de la Liga de de Fútbol de Artigas podría no ser el único. Lo que expone Doti abre interrogantes que exceden una frontera departamental.

¿Cuántas ligas enfrentan situaciones similares?
¿Cuál es el verdadero impacto económico de estos convenios?
¿Existe control y fiscalización suficiente sobre las empresas vinculadas a la organización de torneos?

El fútbol del interior es identidad, pertenencia y pasión. Pero también es administración, transparencia y responsabilidad.

Cuando esos pilares se tambalean, el daño no es solo contable. Es institucional.

La denuncia está hecha. Los números están sobre la mesa. El malestar es evidente.

Ahora la pelota, como tantas veces en el fútbol, quedó del otro lado de la cancha.

Y el interior espera respuestas.

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