Hoy que Ignacio Alonso, presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, te apoye, le jugará a cualquier candidato a la presidencia de la Organización del Fútbol del Interior, más en contra…

Para todos los que sentimos el fútbol del interior como una extensión de nuestra propia identidad, lo que está ocurriendo hoy en la Organización del Fútbol del Interior no es un simple movimiento electoral. Es un momento bisagra. Es una discusión profunda sobre poder, autonomía y representación.

Las piezas se están moviendo con una intensidad que no se veía desde hace años. Las Confederaciones del Este, Litoral y Litoral Norte avanzan en conversaciones que pueden marcar un antes y un después en la conducción del fútbol fuera de Montevideo. No se trata solo de nombres. Se trata de un plan de gobierno común. De una hoja de ruta que represente verdaderamente a las ligas, a los clubes de pueblo, a los dirigentes que sostienen campeonatos con esfuerzo y a los miles de gurises que cada fin de semana defienden una camiseta.

OFI EN LLAMAS

LA OFI MONTEVIDEANA /Desde Melo, Cerro Largo FABIÁN MAGALLANES y EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED

En Atlántida, el Dr. Javier Pintos recibió a la Comisión del Este en una reunión que no pasó desapercibida. El mensaje fue claro: primero el programa, después los nombres. Esa frase, que parece simple, encierra una transformación cultural. Durante demasiado tiempo el debate en OFI giró en torno a candidaturas personales. Hoy, al menos desde estos sectores, se intenta invertir la lógica.

Desde el Litoral, mientras tanto, se impulsa la candidatura del Dr. Pablo Marrero, aunque con una señal contundente: si el proyecto común lo requiere, no se descarta que alguno dé un paso al costado en favor de una construcción colectiva. Esa posibilidad, impensada en otros tiempos, demuestra que hay conciencia de que la fragmentación ha sido uno de los grandes males del interior.

En paralelo, el Litoral Norte fue aún más explícito. Allí se habla de “una OFI del interior, no gobernada desde la AUF”. La frase no es casual. Es una toma de posición frente al respaldo público que el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, expresó hacia Gustavo Bares, incluso anunciando que hará campaña por él.

Ese gesto encendió alarmas. Porque para muchos dirigentes del interior, la autonomía no es un eslogan: es una necesidad histórica. El fútbol del interior nació y creció con identidad propia, con estructuras diferentes, con otra realidad económica y social. Cada vez que sintió que sus decisiones estaban condicionadas desde la capital, la tensión fue inevitable.

También trascendió que desde la Confederación del Sur se habría planteado a Pablo Marrero la posibilidad de declinar su candidatura a cambio de apoyos futuros. La propuesta no fue aceptada. Ese dato revela que la pulseada no es solo ideológica, sino también estratégica. Hay negociaciones, hay cálculos, hay intentos de ordenar el mapa antes de que llegue la instancia electoral.

Pero más allá de los movimientos de tablero, lo que está verdaderamente en juego es el modelo de conducción.

¿Debe la OFI profundizar un camino de alineamiento con la AUF para integrarse estructuralmente al fútbol profesional?
¿O debe reforzar su independencia política y administrativa, defendiendo su especificidad territorial?

El debate no es nuevo, pero hoy adquiere una dimensión distinta. Porque el fútbol moderno se mueve con reglas globales, con exigencias institucionales y con presión económica. Sin embargo, en el interior la realidad sigue siendo otra: clubes que se financian con rifas, dirigentes que trabajan ad honorem, canchas mantenidas con esfuerzo comunitario.

Hablar de autonomía no es hablar de aislamiento. Es hablar de respeto. Es garantizar que las decisiones que afectan a las ligas del interior no se tomen pensando exclusivamente en la lógica metropolitana. Es asegurar que los derechos de formación, la representación en organismos y la distribución de recursos no sean moneda de cambio.

El fútbol del interior no es un apéndice. Es parte constitutiva del fútbol uruguayo. Es historia viva. Es identidad regional. Es sacrificio silencioso. Son miles de familias que recorren kilómetros cada fin de semana para ver jugar a sus hijos. Son pueblos que se paralizan por una semifinal.

Por eso esta discusión trasciende lo electoral. No se trata solamente de quién ocupe la presidencia. Se trata de qué OFI queremos construir.

Una OFI fuerte, federal, con voz propia.
O una OFI condicionada por equilibrios externos.

Las próximas semanas serán determinantes. Puede consolidarse una alianza inédita entre Confederaciones o puede volver a imponerse la fragmentación. Puede nacer un proyecto común que represente al interior profundo o puede repetirse la historia de divisiones que debilitan.

Lo que está claro es que el fútbol del interior ya no acepta ser espectador. Quiere ser protagonista. Y esa, quizás, sea la noticia más importante de todas.

Para todos los que sentimos el fútbol del interior como parte de nuestra identidad.

Se están moviendo fuerte las piezas en la Organización del Fútbol del Interior. Las Confederaciones del Este, Litoral y Litoral Norte avanzan en algo que puede marcar un antes y un después: un plan de gobierno común y un acuerdo electoral que represente realmente a las ligas del interior.

El Dr. Javier Pintos recibió en Atlántida a la Comisión del Este, mientras que desde el Litoral se impulsa la candidatura del Dr. Pablo Marrero. La señal es clara: primero el programa, después los nombres. Incluso no se descarta que alguno baje su candidatura en favor de un proyecto conjunto.

Desde el Litoral Norte hablan de “una OFI del interior, no gobernada desde la AUF”, marcando distancia con el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, quien salió públicamente a respaldar a Gustavo Bares y anunció que hará campaña por él.

También trascendió que desde la Confederación del Sur le habrían pedido a Pablo Marrero que decline su candidatura a cambio de apoyo futuro, algo que no fue aceptado.

Más allá de nombres y estrategias, lo que está en juego es algo mucho más grande:

¿Queremos una OFI autónoma, fuerte y verdaderamente federal?

¿O una OFI condicionada por intereses externos?

El fútbol del interior no es moneda de cambio. Es historia, sacrificio y miles de gurises que sueñan cada fin de semana. Y eso merece respeto. (Firma: Fabián Magallanes)

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