La parte más oscura —y por ello mismo la más controvertida— de la historia del coloniaje americano es la relacionada con la fundación de pueblos, villas y ciudades. En ese territorio incierto de fechas imprecisas, documentos ausentes y relatos cruzados, Colonia del Sacramento ocupa un lugar singular. No solo por haber sido una ciudad nacida de la confrontación imperial, sino porque su origen quedó envuelto, desde el comienzo, en una niebla histórica que aún hoy provoca debates.

AREA TOTAL/Desde Colonia del Sacramento/ EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.

La disparidad de criterios entre los historiadores respecto a la fecha de fundación de Colonia no es casual. Responde a una práctica común del mundo colonial: muchas poblaciones surgieron de manera improvisada, ya sea por necesidades militares urgentes o por la voluntad de extender dominios en zonas disputadas. En el caso portugués, esa voluntad fue constante desde los albores del descubrimiento del mundo colombiano y se manifestó con particular insistencia en la Banda Oriental.

Conviene aclarar, además, que rara vez se respetaban las previsiones formales de las Leyes de Indias. Por esa razón, las ciudades coloniales solían tener dos fundaciones:

Colonia del Sacramento pertenece, sin dudas, a la primera categoría. Fue la primera población fundada furtivamente por la ambición lusitana en los dominios platenses de la Corona española, un hecho que marcó el inicio de décadas de guerras, asedios, tratados y reconquistas. No fue una ciudad nacida al amparo de la legalidad imperial española, sino una avanzada estratégica plantada frente a Buenos Aires, como desafío directo y provocación calculada.

No existen dudas sobre el protagonista: don Manuel de Lobo, gobernador de Río de Janeiro, fue quien levantó los cimientos de la ciudad que habría de convertirse en símbolo de la disputa hispano-portuguesa en el Plata. Lo que no puede establecerse de manera incontrovertible es la fecha exacta de ese acto fundacional.

La mayoría de los historiadores tradicionales fijaron el 1.º de enero de 1680 como día de la fundación. Sin embargo, ninguno de ellos aporta el documento auténtico que lo pruebe fehacientemente. Esa ausencia documental es el núcleo del problema.

El Deán Gregorio Funes, una de las grandes autoridades de la historiografía rioplatense, fue cauto. En su obra señala que “a fines de 1679 y principios de 1680” los portugueses establecieron por primera vez la Colonia del Sacramento frente a las islas de San Gabriel, pero evita cuidadosamente precisar el día. Y esa prudencia no es menor: Funes no omitía fechas cuando contaba con respaldo documental.

Algo similar ocurre con Juan Manuel de la Sota, nuestro primer historiador en sentido cronológico. Él menciona el año 1679, subrayando que la fundación fue consecuencia directa de una incursión guerrera portuguesa basada incluso en una carta geográfica “inventada” para justificar la ocupación. Pero tampoco fija un día concreto.

Por su parte, Francisco Bauzá, apoyándose en informes virreinales, señala que Manuel Lobo llegó al Río de la Plata el 1.º de enero de 1680 y eligió el lugar para establecer un enclave comercial y militar. Sin embargo, llegar no equivale a fundar, y Bauzá tampoco afirma que ese día se haya producido el acto formal de fundación.

Así, la historiografía española y rioplatense parece coincidir más en la incertidumbre que en la precisión. La fecha se repite por tradición, no por prueba.

Para avanzar en el esclarecimiento, es necesario recurrir a las fuentes portuguesas, en particular a memorias y relatos oficiales. Allí tampoco aparece el documento fundacional definitivo, pese a exhaustivas búsquedas en archivos portugueses y brasileños. Pero sí surgen elementos de juicio sólidos.

El historiador Robert Southey, en su Historia do Brazil, explica que la Corte de Portugal decidió asegurar una porción estratégica de la costa del Plata y dio instrucciones a Manuel Lobo para levantar un fuerte y un establecimiento en la margen izquierda del río. Describe la expedición, la llegada de colonos, soldados, indigentes y criminales, y la premura por iniciar las obras, todo ello sin aludir a una ceremonia fundacional ni a una fecha solemne.

Lo que emerge de estas fuentes es una verdad incómoda pero clara: Colonia del Sacramento no nació de un acto fundacional formal, sino de una ocupación militar progresiva, ejecutada con sigilo, urgencia y sentido estratégico. Su “fundación” fue un proceso, no un día.

Por eso, más que buscar una fecha simbólica para tranquilizar calendarios, la historia obliga a aceptar que Colonia nació en la penumbra: entre fines de 1679 y comienzos de 1680, en medio del secreto, la rivalidad imperial y la violación consciente de límites discutidos. Esa oscuridad no la debilita; al contrario, la define.

Colonia del Sacramento es hija del conflicto, no del consenso. Y quizás por eso su historia, como sus murallas, sigue mostrando las cicatrices de un origen que fue menos ceremonial que estratégico, menos jurídico que real, menos claro que profundamente histórico.

CONTINÚA…

Fuentes: “ Ensayo de la Historia Civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán” , escrita por el doctor don Gregorio Funes. — Edición de 1818.
(2 ) “ Historia del territorio oriental del Uruguay’*, por Juan Manuel de la Sota. — Montevideo. — Imprenta de la Caridad. — Año 1841.
Francisco Bauz-í: “ Historia de la dominación española en el Uruguay” , 2/ edición. Año 1895.
(4) Ttoberto Southey: “ Historia do Brazil” , Tomo TV, páginas 310 y siguientes.
“ Memoria histórica sobre la cuestión ele límites entre el Brasil y Montevideo” , por J. J. Machado de Oliveira.
(6) Felipe Pereira Leal: “ Noticia y justificación con que se obró en la nueva Colonia del Sacramento en las tierras de la Capitanía de San \ ícente, en el sitio llamado San Gabriel, en las márgenes del Río de la Plata .

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