Crónicas de una fundación discutida

Capítulo 1

Una ciudad nacida a escondidas

Colonia del Sacramento no nació con acta solemne ni campanas al vuelo. Nació a escondidas. En enero de 1680, los portugueses desembarcaron frente al Río de la Plata y levantaron una ciudad sin pedir permiso, desafiando mapas, tratados y coronas. Aquella fundación clandestina encendió una mecha que ardería durante casi un siglo.

Para España, la afrenta era evidente: la Colonia estaba cien leguas al oeste de la línea de demarcación fijada por la Bula de Alejandro VI, en territorio que la corona española ocupaba desde hacía más de 160 años. Para Portugal, era una jugada audaz en el tablero del imperio. Desde su nacimiento, la ciudad quedó atrapada entre dos ambiciones irreconciliables.

AREA TOTAL / Desde Colonia del Sacramento EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.


Capítulo 2

Diplomacia en Europa, cañones en el Plata

Mientras en Lisboa y Madrid se cruzaban cartas y protestas, en el Río de la Plata hablaban los cañones. En agosto de 1680, apenas meses después de su fundación, la Colonia fue sitiada por fuerzas españolas enviadas desde Buenos Aires.

El gobernador José de Garro encargó la operación a Vera y Mujica, quien derrotó al portugués Manuel Lobo tras un combate reñido. La ciudad cambió de manos antes de cumplir su primer año de vida. La diplomacia llegó tarde: cuando el abad Maserati negociaba en Portugal, la Colonia ya había caído.


Capítulo 3

Devuelta por los papeles, reconstruida por la ambición

Los tratados europeos decidieron lo que las armas habían ganado. En 1681, por el Tratado de Alfonsa, la ciudad volvió a manos portuguesas. Llegó entonces Francisco Naper de Lancastro, quien fortaleció murallas, impulsó la agricultura y consolidó la población.

La Colonia creció como plaza fuerte y enclave comercial. Se fortificó, se pobló y se volvió indispensable. Pero su prosperidad también la convirtió en una amenaza constante para los intereses españoles en la región.


Capítulo 4

La guerra vuelve al barrio amurallado

Las hostilidades regresaron con fuerza a comienzos del siglo XVIII. Felipe V ordenó expulsar a los portugueses y una fuerza de seis mil hombres, españoles y guaraníes, cercó la ciudad durante cuatro meses.

El hambre fue el arma principal. Cuando el asalto parecía inevitable, los portugueses resistieron hasta que una escuadra los evacuó en 1705, no sin antes incendiar edificios. La ciudad quedó en ruinas, pero viva. Como siempre.


Capítulo 5

Utrecht y el vaivén del poder

El Tratado de Utrecht, en 1713, volvió a alterar el mapa. En 1716, Colonia regresó otra vez a manos portuguesas. Gómez Barboza recibió oficialmente la ciudad, mientras España digería una derrota diplomática más.

Durante esta nueva ocupación, los portugueses prosperaron rápidamente y extendieron su influencia. Tanto, que llegaron a mirar hacia Montevideo con ambiciones fundacionales.


**Capítulo 6

Contrabando, cañones y capillas derribadas

La Colonia no era solo una fortaleza: era un nudo de contrabando que desangraba a la región española. En 1735, Miguel de Salcedo decidió actuar. Desde la isla San Gabriel comenzó un nuevo bombardeo.

Las balas derribaron capillas y casas. Hubo avances y retrocesos, negociaciones frustradas y cansancio. En 1737, un armisticio europeo volvió a congelar el conflicto, favoreciendo una vez más a la diplomacia portuguesa.


Capítulo 7

Pedro de Cevallos entra en escena

Con el reinado de Carlos III, la paciencia española se agotó. Pedro de Cevallos, militar temido y decidido, reclamó la devolución de la ciudad. Al no obtener respuesta, preparó una ofensiva contundente.

En octubre de 1762, desplegó su ejército frente a las murallas de Colonia. La ciudad resistió, pero el cerco se cerró.


Capítulo 8

Fuego sobre la ciudad histórica

Tras semanas de bombardeo, las murallas cedieron. El 2 de noviembre de 1762, los portugueses capitularon con honores de guerra. Cevallos entró victorioso en la ciudad.

Pero la paz duró poco. Apenas dos meses después, una escuadra inglesa aliada de Portugal atacó la plaza. El combate fue feroz. El “Lord Clive”, nave insignia británica, explotó bajo el fuego español. De 400 tripulantes, sobrevivieron apenas 80.


Capítulo 9

La ciudad que se entrega… otra vez

Los tratados volvieron a imponerse. En 1763, por el segundo Tratado de París, Colonia fue entregada nuevamente a Portugal. Cevallos, vencedor en el campo de batalla, debió cederla en los despachos.

La frustración era grande, pero el conflicto estaba lejos de terminar.


Capítulo 10

El asedio final y la piqueta

En 1776, ya como primer virrey del Río de la Plata, Pedro de Cevallos regresó con una fuerza monumental: 116 naves y 9.000 soldados. Decidió rendir la ciudad por hambre.

El 1° de junio de 1777, los portugueses capitularon. Días después, Cevallos cometió el acto más polémico de toda la historia coloniense: ordenó demoler la ciudad amurallada. Casas, murallas y edificios fueron reducidos a escombros.


Capítulo 11

La ciudad que no pudo ser borrada

La naturaleza hizo lo que la guerra no logró. Las corrientes del Plata arrastraron los escombros arrojados al puerto y evitaron su destrucción total. La Colonia fue reconstruida casi de inmediato.

El Tratado de San Ildefonso entregó definitivamente la ciudad a España, cerrando casi noventa años de sangre, diplomacia y ambición imperial.


Capítulo 12

De plaza fuerte a ciudad histórica

Colonia creció con calles rectas, murallas sólidas y una vida comercial intensa. Fue puerto cosmopolita, enclave estratégico y ciudad fortificada. En 1809 fue erigida en villa y comenzó una nueva etapa institucional.

La ciudad sufrió invasiones inglesas, patriotas y portuguesas, pero sobrevivió a todas. Hoy, cada piedra del casco histórico cuenta esa historia de disputas, asedios y reconstrucciones.

Colonia del Sacramento no es solo una postal: es la prueba viva de que algunas ciudades nacen para resistir. Y que, a veces, la historia no se escribe una vez, sino muchas.

La discutida fundación de Colonia del Sacramento

Serie histórica

Colonia del Sacramento no nació como una ciudad más del Río de la Plata. Nació como una provocación geopolítica, una pieza de ajedrez plantada a la fuerza en la margen oriental del río, destinada a ser disputada durante casi un siglo entre dos imperios. Su historia es la de una fundación clandestina, una ciudad sitiada, incendiada, reconstruida y negociada en escritorios lejanos tanto como en campos de batalla.

Esta serie propone recorrer, en capítulos breves y cronológicos, el largo conflicto diplomático y militar que marcó a fuego el origen de Colonia y la convirtió en uno de los territorios más codiciados del Cono Sur.


Capítulo 1 — 1680: una ciudad fundada en secreto

La Colonia del Sacramento fue fundada por los portugueses en enero de 1680, en abierta violación de los acuerdos internacionales vigentes. Se levantó a más de cien leguas al oeste de la línea de demarcación establecida por la Bula de Alejandro VI, en un territorio que España consideraba suyo desde hacía más de un siglo.

Desde su nacimiento, la ciudad fue una anomalía: fortificada, planificada y concebida como enclave estratégico para el comercio ilegal y la expansión lusitana sobre el Río de la Plata.


Capítulo 2 — La primera sangre: el asedio español

La reacción española no se hizo esperar. Desde Buenos Aires, el gobernador José de Garro ordenó una expedición militar que culminó el 7 de agosto de 1680 con la derrota de Manuel Lobo, fundador y primer gobernador portugués de la plaza.

Mientras en Europa se intentaban soluciones diplomáticas, en América la Colonia ya había sido tomada por las armas.


Capítulo 3 — Tratados que devuelven lo perdido

La Colonia fue restituida a Portugal por el Tratado de Lisboa (1681). Bajo el gobierno de Francisco Naper de Lancastro, la ciudad creció: se reforzaron murallas, se fomentó la agricultura y se consolidó la población.

Pero la paz era frágil. Cada tratado europeo sembraba la semilla del próximo conflicto en el Río de la Plata.


Capítulo 4 — Hambre, fuego y diplomacia (1705–1737)

Felipe V ordenó una nueva expulsión portuguesa. Sitios prolongados, hambre, incendios y retiradas marcaron esta etapa. La ciudad fue abandonada, recuperada y nuevamente negociada.

El armisticio de París de 1737 volvió a congelar el conflicto sin resolverlo, favoreciendo una vez más la permanencia portuguesa.


Capítulo 5 — Ceballos y la guerra total (1762)

Pedro de Ceballos aparece como figura central. Con un ejército disciplinado y una flota poderosa, sitió Colonia y la tomó tras un intenso bombardeo.

Por primera vez, la ciudad parecía definitivamente española.


Capítulo 6 — El ataque inglés y el Lord Clive

En enero de 1763, una escuadra británica aliada de Portugal atacó Colonia. El combate naval terminó con el incendio del poderoso navío Lord Clive.

Fue uno de los episodios navales más dramáticos del estuario del Plata.


Capítulo 7 — Otra vez Portugal: el segundo Tratado de París

Pese a la victoria militar, Colonia volvió a manos portuguesas por decisión diplomática. La ciudad siguió siendo centro de contrabando y tensión permanente.

La guerra no había terminado: sólo había cambiado de escenario.


Capítulo 8 — El Virreinato y la rendición final (1777)

Convertida Buenos Aires en capital virreinal, Ceballos regresó con un ejército de 9.000 hombres. Esta vez no hubo asalto: la ciudad fue rendida por hambre.

El 1.º de junio de 1777, Colonia capituló definitivamente.


Capítulo 9 — La demolición: destruir para dominar

En un error histórico, Ceballos ordenó demoler las murallas y estructuras defensivas de la ciudad. Colonia fue reducida a escombros y luego reconstruida.

Paradójicamente, el puerto sobrevivió gracias a la fuerza del río.


Capítulo 10 — Ciudad portuguesa, traza española

Aunque edificada por Portugal, Colonia adoptó el trazado urbano español: calles rectas, plazas, ciudadela, murallas y barrios diferenciados.

Fue una ciudad híbrida, fruto del choque de dos imperios.


Capítulo 11 — Comercio, jesuitas y vida cotidiana

Durante el siglo XVIII, Colonia fue uno de los puertos más activos del Plata. Funcionaron colegios jesuítas, aduanas, capillas y depósitos comerciales que conectaban América con Europa.


Capítulo 12 — De villa a símbolo histórico

En 1809 fue elevada al rango de villa. Luego vendrían las invasiones inglesas, la revolución artiguista y la ocupación luso-brasileña.

Colonia del Sacramento quedó como testimonio vivo de noventa años de guerras, tratados y ambiciones imperiales.


Cierre

La historia de Colonia no es sólo local: es atlántica, imperial y rioplatense. Una ciudad nacida en disputa, que sobrevivió a la destrucción y hoy conserva en sus piedras la memoria de uno de los conflictos más largos de América del Sur.

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