LA VOZ DE LA DEFENSA: LA DRA. CLAUDIA LETE ROMPE EL SILENCIO Y PRESENTA LA VERDAD DOCUMENTADA
En tiempos donde abundan las versiones, las especulaciones y los juicios mediáticos anticipados, aparece una voz firme, serena y respaldada por documentos oficiales: la de la Dra. Claudia Lete. La reconocida profesional del Derecho, abogada del periodista minuano Román Nappa, ha dado un paso al frente en uno de los episodios más polémicos y comentados de los últimos tiempos, poniendo sobre la mesa lo más importante en cualquier Estado de Derecho: la verdad respaldada por la Justicia. Fue la propia Dra. Lete quien hizo llegar a Periodistas en Red Asociados la documentación oficial emanada del Poder Judicial de Uruguay, en la que consta el fallo judicial reciente relacionado con las denuncias que durante meses recayeron sobre Nappa y que generaron una fuerte exposición pública.
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No se trata de opiniones. No se trata de trascendidos. No se trata de interpretaciones. Se trata de documentación oficial. De expedientes. De resoluciones. De papeles firmados. De la palabra de la Justicia. Y en ese contexto, la Dra. Claudia Lete no solo cumplió con su rol profesional de defender jurídicamente a su cliente, sino que además entendió la importancia de llevar claridad a la opinión pública. Por eso, en una decisión que promete generar repercusión, la abogada aceptó participar en un podcast especial de Periodistas en Red, donde expondrá con detalle cada aspecto del caso.
Será una instancia clave. Un espacio para escuchar la otra campana. Para conocer los documentos. Para entender el proceso. Y, sobre todo, para desmontar versiones instaladas que durante meses golpearon la imagen pública del presidente de Periodistas en Red. En ese podcast, la profesional explicará el alcance del fallo judicial, el contenido de las actuaciones, la situación procesal real de Román Nappa y cómo se desarrollaron las denuncias que motivaron una verdadera tormenta mediática.
La participación de la Dra. Lete genera expectativa porque representa algo que hasta ahora faltó en el debate público: rigurosidad jurídica. Mientras muchos opinaron desde la especulación, ella hablará desde el expediente. Mientras otros señalaron desde el prejuicio, ella responderá desde la prueba. Mientras algunos condenaron desde titulares, ella mostrará documentos.
La presencia de Claudia Lete en este podcast no es un dato menor. Es la irrupción del Derecho en medio del ruido. Es la llegada de los hechos frente a los relatos. Es la oportunidad de escuchar a quien conoce el caso desde adentro y tiene en sus manos la documentación oficial.
Periodistas en Red prepara así un material de alto impacto periodístico y jurídico, donde la audiencia podrá acceder a información de primera mano sobre uno de los temas más discutidos en torno a la libertad de expresión, las denuncias públicas y la responsabilidad de informar. Con firmeza, con argumentos y con pruebas. Así llegará la Dra. Claudia Lete. Con la ley en la mano. Con el fallo en la mesa. Y con la verdad lista para ser contada.
SE APRESURARON. LO EXPUSIERON. Y LA JUSTICIA LES MARCÓ EL ERROR
Lo que ocurrió con el periodista minuano Román Nappa deja una señal alarmante sobre cómo algunas organizaciones que deberían proteger, contener y respaldar a un trabajador de prensa terminaron actuando como jueces mediáticos, emitiendo comunicados apresurados, incompletos y, en definitiva, profundamente dañinos. Porque una cosa es informar. Y otra muy distinta es construir un relato condenatorio cuando todavía no existía sentencia judicial.
Tanto Cainfo como la Asociación de la Prensa Uruguaya reaccionaron con una velocidad llamativa ante el episodio sufrido por Nappa. Pero en lugar de limitarse a repudiar la agresión y exigir una investigación seria, optaron por incorporar en sus publicaciones elementos que terminaron condicionando la percepción pública sobre el periodista.

Cainfo, en su comunicado del 1° de diciembre de 2025, comienza relatando la agresión física sufrida por Nappa en la vía pública: golpes, insultos, caída en una cuneta, lesiones en rostro y cuerpo. Hasta allí, el tono parecía alineado con la defensa de la libertad de expresión y la integridad de un trabajador de prensa. Sin embargo, el texto rápidamente gira. Y allí aparece lo cuestionable.
En plena denuncia del ataque, Cainfo introduce que Nappa “enfrenta dos denuncias policiales” por haber emitido en su programa el testimonio de un hombre acusado de violencia basada en género. Ese párrafo no era accesorio. No era neutro. No era inocente.
Fue un agregado editorial con peso simbólico, capaz de instalar una sospecha social inmediata: la de que el periodista estaba “complicado”, “cuestionado”, “bajo investigación”, y que quizá la agresión se enmarcaba en ese contexto. Peor aún: luego se incorporó una “actualización” donde se informó que la agresión “no tenía relación con su labor periodística”, sino con “su actividad como empresario”.
Es decir: primero se difundió una alerta con implicancias directas sobre libertad de expresión; luego se corrigió cuando la investigación policial mostró otro escenario. Pero para entonces, el daño ya estaba hecho. Porque en la era digital, la primera versión corre. La rectificación camina. Y casi nunca la alcanza.
Lo más delicado del comunicado fue que, además de introducir las denuncias, Cainfo aprovechó para bajar línea editorial sobre la cobertura de violencia basada en género, remitiendo a su guía de tratamiento periodístico. Aunque la recomendación puede ser válida en términos generales, en ese contexto concreto sonó a amonestación pública. A una especie de tirón de orejas institucional. A una condena velada. A un “repudiamos la agresión… pero”. Y ese “pero” fue devastador.
Porque cuando una organización especializada en libertad de expresión coloca en un mismo texto una agresión física y cuestionamientos éticos al periodista agredido, el mensaje queda contaminado. La solidaridad se vuelve selectiva. La defensa pierde fuerza. Y la víctima queda expuesta. En lugar de ser protegido, Nappa quedó bajo foco. En vez de recibir contención, recibió observación. En vez de respaldo, recibió señalamiento. Y lo más grave: antes de que la Justicia hablara.
Porque la Justicia habló después. Y el reciente fallo terminó desmontando gran parte del clima de condena pública que se había instalado. Ese es el punto central.

Cuando las instituciones se apuran a opinar, a editorializar o a “marcar postura” antes de que exista resolución judicial, corren el riesgo de convertirse en amplificadores de injusticias. Y eso fue lo que ocurrió aquí. No se trató simplemente de un error de enfoque. Fue una falla institucional. Una falla ética. Y también comunicacional. Porque Cainfo y APU no son redes sociales. No son comentaristas. No son panelistas televisivos. Son organismos que cargan con la responsabilidad de actuar con rigor, prudencia y equilibrio. Y en este caso, fallaron.
📢 COMUNICADO| La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) recibió la denuncia del colectivo Periodistas en Red por la agresión física sufrida por su presidente, Román Nappa, con la intención de intimidarlo y frenar su labor periodística. Frente a estos hechos, APU repudia toda… pic.twitter.com/SFd6P13GYV
— APU (1944) (@apu_uy) December 3, 2025
Fallaron en la contención. Fallaron en la presunción de inocencia. Fallaron en separar la agresión sufrida por un periodista de las controversias sobre su línea editorial. Fallaron en proteger sin prejuzgar. Y al hacerlo, dejaron a Román Nappa expuesto ante la opinión pública en uno de los momentos más delicados de su vida profesional y personal. Lo ocurrido deja una discusión abierta y necesaria.
¿Quién protege al periodista cuando quienes dicen defender periodistas se convierten en fiscales morales?
¿Quién repara el daño reputacional cuando una organización instala sospechas y después corrige tarde?
¿Quién devuelve la honra cuando la sentencia judicial llega después del linchamiento mediático?
Porque la Justicia puede fallar. La Policía puede investigar. Pero la condena social… esa muchas veces ya no retrocede. Y en este caso, para muchos, el nombre de Román Nappa ya había quedado asociado a un relato construido con apuro, con prejuicio y con una imprudencia institucional difícil de justificar.
📢 COMUNICADO | APU culminó las instancias de verificación en Lavalleja y difunde sus conclusiones sobre el caso del comunicador Román Nappa.
Tras reunión con Román Nappa y su defensa legal, con la Jefatura de Policía de Lavalleja y con la Intendencia —a través de su secretaria… pic.twitter.com/3XEPoK28Wx
— APU (1944) (@apu_uy) December 4, 2025
Hoy, con la resolución judicial sobre la mesa, corresponde algo más que una actualización discreta. Corresponde una autocrítica. Una revisión profunda. Y quizás, también, unas disculpas públicas. Porque defender la libertad de expresión no puede ser selectivo. Y proteger periodistas no puede depender de simpatías, afinidades o agendas.
Cuando se actúa con apuro, sin equilibrio y sin esperar a la Justicia… lo que se comete no es periodismo. Es daño.
LA INVESTIGACIÓN DE APU

Asociación de periodistas descarta que agresión a periodista minuano se deba a su labor profesional
«Olivera continuó manifestando que “ya habíamos tenido una reunión virtual con Nappa, en el momento que fue denunciado por una víctima de violencia de género por mención de ella y por llevar a su programa a un agresor. Después tuvo otra denuncia por una funcionaria policial por ser identificada y por ser expuesta en los programas de Nappa, sin nombrarla, pero sí dando iniciales y asegurando que todo estaba mal por ahí, que el problema podía ser la trabajadora…»

«Si bien nosotros emitimos un comunicado repudiando la violencia en todo el sentido y en todo ámbito, también vamos a brindar un comunicado explicando esto. APU ya no tiene más nada que ver con este caso y sí recomendamos a todos los periodistas, a todos los compañeros, colegas, trabajadores de los medios de comunicación a ejercer la profesión con responsabilidad”.
