El mejor Carnaval del Uruguay late en el norte, bien lejos del centro, bien cerca del alma
En el punto más septentrional del país, allí donde Uruguay se abraza con Brasil y la frontera es más cultural que geográfica, Artigas enciende cada verano el corazón del carnaval uruguayo. Lejos de los grandes centros urbanos y de los circuitos tradicionales, el norte guarda un secreto que ya no lo es tanto: el mejor Carnaval Samba del Uruguay se vive, se suda y se canta en la Avenida Coronel Carlos Lecueder.



AREA TOTAL /Desde Artigas EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.
El Carnaval de Artigas no nació grande. Creció desde el barrio, desde la calle, desde las mascaritas, los cabezudos, los bailes de club y las viejas celebraciones populares. Pero con el paso del tiempo —y con la poderosa influencia brasileña que cruzó la frontera en los años 60 y 70, primero por la televisión y luego por la sangre cultural— la fiesta se transformó en algo monumental. Artigas adoptó la samba y la hizo propia.
Aquí, el carnaval no es una copia: es una fusión única. Se mezclaron las danzas heredadas de los esclavos, la identidad afro, el pulso del pueblo fronterizo y el modelo del Carnaval de Río de Janeiro. El resultado fue una expresión artística imponente, con reglas, estética y una profundidad cultural que pocas fiestas populares del país pueden igualar.
El alma del Carnaval de Artigas es el “enredo”, el hilo conductor de cada escuela de samba. No se trata solo de bailar o deslumbrar con plumas y lentejuelas: cada desfile cuenta una historia. Temas socioculturales, relatos identitarios, sátiras, denuncias, memoria y esperanza se transforman en música, cuerpos y color. El enredo debe ser aprobado por el jurado, y luego cobra vida durante casi una hora de desfile ininterrumpido.
Las escuelas de samba son verdaderas fábricas de arte popular. Las del Grupo Especial —cuatro históricas e infaltables— presentan cerca de 1.200 integrantes cada una, con carros alegóricos, “destaques”, alas que representan barrios y escenas culturales, y una batería que hace vibrar el asfalto. En total, más de 6.000 personas desfilan activamente, y cerca de 8.000 trabajan durante meses para que la fiesta exista.
Cuando llega la noche del desfile, la Avenida Lecueder deja de ser calle y se convierte en pasarela de fantasía. Entre 18.000 y 22.000 espectadores por jornada colman las tribunas y los alrededores, con turistas que llegan desde todo Uruguay, Brasil y otros países de la región. La ciudad se ve desbordada, tomada por el ritmo, el color y la emoción. Artigas no duerme: late.


El Carnaval no es solo espectáculo: es motor económico, social y cultural. Genera trabajo, turismo, identidad y orgullo. Es la gran obra colectiva del pueblo artiguense, organizada por la Intendencia Departamental de Artigas, la Comisión Organizadora y FEDESA, la Federación de Escuelas de Samba.
No es casualidad que en 2016 Televisión Nacional del Uruguay, a través del programa “Hay fiesta en el Pago”, haya dedicado un especial al Carnaval de Artigas, mostrando su historia, su detrás de escena y su enorme despliegue humano y artístico. Porque quien entra a este carnaval, ya no puede mirarlo de lejos: lo entiende, lo respeta y lo siente.
En Artigas, el carnaval no es un evento más del calendario.
Es identidad. Es frontera. Es herencia.
Es samba con acento uruguayo.
Y desde el norte, bien lejos del centro del país, Artigas le recuerda a todos que el mejor carnaval del Uruguay no siempre está donde se lo espera, sino donde el pueblo lo hace eterno.

Ana Solange Gómez de Emperatríz del Progreso
Primera PrincesaJeniffwe Gonzalez de Garra y Corazón
Segunda PrincesaTahinara Acuña de Emperadores
Rey MomoFreddy Pelaez de Pirata
