El fútbol del interior del Uruguay no se escribió en oficinas con aire acondicionado ni en salones alfombrados de Montevideo. Se escribió en canchas de tierra, en vestuarios sin agua caliente, en asambleas interminables donde los delegados llegaban después de viajar horas por rutas oscuras. Se escribió con sacrificio, con identidad y con una convicción clara: el interior debía gobernarse a sí mismo.

LA OFI REAL /80 años Desde la frontera Rivera Livramento/ EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.

Pero cada tanto, la historia toma desvíos.

El 8 de setiembre de 2008, en Mercedes, durante el 62º Congreso Ordinario Anual de la Organización del Fútbol del Interior (OFI), se produjo uno de esos episodios que todavía resuena en voz baja en pasillos y sobremesas. La lista 117 “Unidad y Trabajo”, encabezada por el salteño Dr. Gabriel Rodríguez Chiappini, ganó la presidencia por un solo voto. Dieciocho a diecisiete. Un voto que inclinó la balanza y redefinió el rumbo político del fútbol del interior para el período 2008–2011.

Hasta allí, podría tratarse de una elección ajustada más. Pero no lo fue.

La votación estaba empatada. Diecisiete a diecisiete. Las confederaciones medían fuerzas: el Litoral Norte y el Este sostenían una alianza que parecía tambalear ante el avance del Sur. Todo indicaba que el Sur podía, por fin, quebrar una hegemonía que se repetía. Sin embargo, en el tramo final, una Liga cambió su decisión. Tranqueras.

La versión que circuló con fuerza —y que nunca fue desmentida con contundencia— relataba maniobras intensas en las horas previas al escrutinio. Negociaciones contrarreloj. Llamados. Promesas. Presiones. Según informaron colegas de la época, el delegado de Tranqueras fue prácticamente aislado para evitar contactos con dirigentes del Sur. Se lo apartó del almuerzo general. Se lo llevó a comer en soledad a un restaurante. El argumento formal fue protocolar; el trasfondo, político.

El resultado fue inmediato: Tranqueras “trancó” al Sur.

La lista 117 se impuso 18 a 17. Gabriel Rodríguez, abogado salteño de 40 años, con trayectoria en la Liga Salteña y pasado en el club Ferrocarril, se convirtió en presidente de OFI. En conferencia de prensa habló de “una alegría muy grande”, de continuidad, de unidad, de profundizar el acercamiento con la AUF. Palabras correctas, institucionales, medidas.

Pero mientras se celebraba la victoria, una pregunta empezaba a instalarse: ¿quién había ganado realmente esa elección?

Porque en el fútbol del interior las alianzas no son sólo deportivas. Son territoriales. Son históricas. Son identitarias. Y cuando un voto cambia a último momento, el eco no se apaga con el cierre del acta.

La presidencia de Rodríguez Chiappini marcó un punto de inflexión en la relación entre OFI y el fútbol profesional. Se habló de acercamientos, de integración, de puentes. Para algunos fue modernización. Para otros, el comienzo de una dependencia silenciosa. El debate sigue abierto.

Esta no es una crónica para juzgar personas. Es una crónica para revisar hechos. Para volver a aquella tarde en Mercedes donde un delegado almorzó lejos del resto y un voto cambió la historia. Para preguntarnos si el interior decidió libremente o si empezó, allí, a resignar parte de su autonomía.

La verdadera historia del fútbol del interior no está solamente en los campeonatos ni en las copas levantadas. Está en sus congresos, en sus votaciones ajustadas, en sus acuerdos y en sus silencios.

Y esa historia recién empieza a contarse.

CONTINUARÁ

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