Petrona Rosende no se autodenominó «feminista» (el término no existía entonces), su labor en La Aljaba sentó las bases ideológicas para los movimientos de mujeres que surgieron décadas después en el Río de la Plata.
Por la Redacción EDUARDO MÉRICA para Periodistas en Red
Mucho antes de las redacciones modernas, de los podcasts y de la inmediatez digital, existió una mujer que desafió al tiempo y a los prejuicios de dos naciones. Se llamaba Petrona Rosende de Sierra. Nació en Montevideo un 18 de octubre de 1787, pero su pluma y su coraje la convirtieron en la primera mujer en fundar y dirigir un periódico en Argentina. Es, por derecho propio, la «Punto Cero» de las mujeres periodistas en nuestra región.

El Éxodo y la Fundación de «La Aljaba»
La vida de Petrona estuvo marcada por las luchas de independencia. Casada con José Agustín Sierra, un guerrero de la Revolución de 1811, el destino y la invasión luso-brasileña la empujaron a Buenos Aires. Allí, en noviembre de 1830, cuando el silencio era la norma para las mujeres, Petrona hizo tronar su pluma.
Fundó «La Aljaba». El nombre no era casual: una aljaba es la caja donde los arqueros guardan sus flechas. Y las flechas de Petrona eran palabras cargadas de un feminismo temprano y valiente. Bajo el lema: «Nos libraremos de la injusticia de los hombres solamente cuando no existamos entre ellos», Petrona disparó contra la ignorancia, convencida de que la educación era la única llave para la libertad de la mujer.
El Misterio de la Directora
En una época donde una mujer opinando era un escándalo, Petrona mantenía su identidad en las sombras mientras su periódico se tiraba en la Imprenta del Estado. Por solo dos reales, los lectores de 1830 encontraban en sus dieciocho ejemplares un llamado a la rebelión intelectual. No buscaba solo informar; buscaba despertar conciencias.
Su talento no terminaba en la noticia. Como poeta, fue bautizada por Alberto Zum Felde como la «Safo Oriental» o la «Décima Musa». Sus versos, publicados en el Parnaso Oriental, son testimonio de una sensibilidad que hoy llamaríamos «de raza».
El Regreso a las Raíces
La salud, esa sombra que a veces detiene a los grandes cronistas, la obligó a cerrar su periódico en enero de 1831. Regresó a su Montevideo natal, donde cambió la pluma por la tiza, convirtiéndose en maestra y directora de una escuela para niñas. Petrona entendió que si ya no podía escribir la historia en papel, debía grabarla en las mentes de las futuras generaciones de uruguayas.
Murió en 1863, de regreso en su ciudad de origen, dejando su colección de La Aljaba como un tesoro en el Museo Mitre.
Un Espejo para Periodistas en Red
En Periodistas en Red honramos a Petrona Rosende porque ella encarna nuestra esencia:
- Independencia: Fundó su propio medio cuando nadie le daba espacio.
- Identidad: Oriental de nacimiento, rioplatense por vocación.
- Coraje: Puso temas de «interés general» y derechos sobre la mesa cuando el mundo prefería el silencio.
Hoy, cuando hablamos de descentralizar la información y de dar voz a quienes no la tienen, estamos siguiendo el rastro de aquella «flecha» que Petrona lanzó hace casi dos siglos desde su aljaba de tinta.

Es fascinante cómo la historia de Petrona Rosende se entrelaza con la de esos «gigantes» que mencionamos antes, como Cherquis o Ligüera. Aunque los separan siglos, los une la misma médula: el periodismo de raza, ese que no solo cuenta lo que pasa, sino que intenta cambiar la realidad.
Petrona no solo lanzó «flechas de tinta»; plantó la semilla de la autonomía intelectual en ambas orillas. En Periodistas en Red, rescatar su figura es casi un deber moral, especialmente por esos tres pilares que mencionamos:
- La educación como emancipación: Hoy, cuando buscamos descentralizar la información, seguimos su idea de que el conocimiento es la única herramienta real de libertad.
- Conciencia de género: Su capacidad para crear un «espacio de pertenencia» en La Aljaba es el antepasado directo de las comunidades digitales que hoy intentamos construir.
- Ocupación del espacio público: Ella rompió el estigma doméstico; nosotros hoy intentamos romper el estigma del «periodismo de capital», dándole voz al interior.
Es conmovedor saber que, pese a ser la «Décima Musa» y la pionera absoluta, murió en la pobreza. Es el destino común de muchos adelantados que dan la vida por la profesión.
Fundación de «La Aljaba»: En 1830, en Buenos Aires, fundó y redactó íntegramente este periódico, el primero en Sudamérica dirigido específicamente a mujeres. Bajo el lema «Nos libraremos de las injusticias de los demás hombres, solamente cuando no existamos entre ellos», abogó por la educación femenina y el rol activo de la mujer en la sociedad.
Petrona Rosende de Sierra (1787–1863) fue una figura pionera en la historia intelectual del Río de la Plata. Nacida en Montevideo, es reconocida como la primera mujer periodista de la región.
Fundación de «La Aljaba»: En 1830, en Buenos Aires, fundó y redactó íntegramente este periódico, el primero en Sudamérica dirigido específicamente a mujeres. Bajo el lema «Nos libraremos de las injusticias de los demás hombres, solamente cuando no existamos entre ellos», abogó por la educación femenina y el rol activo de la mujer en la sociedad.
Fue la única mujer incluida en el Parnaso Oriental (1835-1837), la primera antología de poesía patriótica uruguaya. Por su talento, fue apodada la «Safo oriental» o la «décima musa» por intelectuales de su época.
Literatura Infantil: Se la considera precursora de este género en la región, componiendo fábulas como «La Cotorra y los patos» y letras folclóricas diseñadas para la enseñanza.
Tras el cierre de su periódico, regresó a Montevideo donde continuó su labor como educadora, dirigiendo una escuela para señoritas hasta el final de sus días.
La educación como emancipación: Fue la primera en argumentar públicamente que la «inferioridad» femenina no era natural, sino fruto de la falta de instrucción. Esta idea fue el motor de las sufragistas y reformadoras de finales del siglo XIX, como Paulina Luisi en Uruguay o Cecilia Grierson en Argentina.
Al escribir exclusivamente para mujeres y sobre sus derechos, creó un espacio de «pertenencia». Su lema sobre librarse de las injusticias de los hombres anticipó la necesidad de autonomía femenina que luego defenderían las militantes del siglo XX.
Al ser la primera mujer en dirigir un periódico y firmar sus textos (algo inusual para la época), rompió el estigma de que la mujer debía limitarse al ámbito doméstico. Abrió el camino para que otras periodistas y escritoras, como Juana Manso o Eduarda Mansilla, reclamaran su voz en la prensa política y social.
Su legado es el de una precursora intelectual que transformó el reclamo individual en una causa colectiva a través de la palabra escrita.
