Inicio de la crónica conjunta sobre la verdad y la existencia de Paysandú FC, incorporando el testimonio del periodista Julio Damico y el tono crudo y real que buscaremos siempre para Periodistas en Red

Hay historias del fútbol del interior que no están escritas en los archivos oficiales ni en los balances de la AUF. Historias que viven en la memoria de los periodistas, en las tribunas vacías, en los viajes interminables y en las conversaciones que quedaron guardadas durante años. La historia de Paysandú FC es una de ellas.

En Periodistas en Red decidimos contar la verdad sobre su existencia, sin maquillajes, sin discursos políticos y con la voz de quienes estuvieron ahí, de quienes lo vivieron desde adentro y de quienes vieron nacer, caer y volver a levantarse al club que intentó representar a todo el fútbol sanducero.

MUSEO CHACARERO /Desde Paysandú EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED.

El primero en acompañar este recorrido de memoria es uno de los grandes nombres del periodismo deportivo de Paysandú: Julio Damico, histórico jefe de la página deportiva de El Telégrafo, testigo directo del nacimiento del proyecto y de los años más complejos del fútbol profesional en el interior.

Damico no habla desde la teoría.
Habla desde la experiencia.

Y su mirada pone el primer golpe de realidad sobre la mesa.

«El ideólogo del Paysandú FC fue el gaucho Héctor Lancieri, que era neutral de la Liga de Fútbol de Paysandú. Como a Bella Vista de Paysandú, lo mató lo económico, eso de viajar tantas veces es imposible. Creo que lo único que queda es la SAD, aunque no me agrade del todo, pero el fútbol ya no es el juego arte de tiempos pasados; es un negocio donde llega mucho dinero dentro de una lavadora».

La frase no busca ser elegante. Busca ser real.

Porque detrás del nacimiento de Paysandú FC hubo una necesidad concreta: sostener el fútbol profesional del interior en un sistema que cada vez exigía más dinero, más viajes, más estructura y más recursos que los clubes tradicionales no podían soportar.

El nombre de Héctor Lancieri aparece entonces como el punto de partida de esta historia.
Un dirigente que entendió antes que muchos que el modelo tradicional de los clubes del interior estaba agotado y que era necesario construir una nueva estructura para competir en el fútbol profesional.

Bella Vista de Paysandú ya había demostrado lo que significaba sostener un club en la AUF: viajes constantes a Montevideo, costos imposibles y una economía que no resistía.

El fútbol del interior estaba siendo empujado a una realidad dura. O se transformaba, o desaparecía.

Y en ese contexto nació Paysandú FC.

No como un capricho. No como una aventura.

Sino como una respuesta a un sistema que exigía cada vez más dinero y cada vez menos romanticismo.

La mirada de Julio Damico también deja una reflexión que atraviesa toda esta historia: el fútbol cambió.

Ya no es el juego arte de otras épocas. Es un negocio.

Un negocio donde circula mucho dinero, donde las sociedades anónimas aparecen como solución, pero también como una discusión ética y cultural dentro del deporte del interior.

Esta crónica no busca condenar ni justificar. Busca contar. Contar cómo nació Paysandú FC, quiénes lo pensaron, quiénes lo sostuvieron, quiénes lo vieron caer y quiénes hoy intentan reconstruir su identidad.

Porque la verdad sobre Paysandú FC no está en un solo relato. Está en la memoria de su gente. Y esta historia recién empieza.

El día que vimos al Paysandú FC salir a la cancha de la AUF

Crónica del debut frente a Rocha FC – 5 de marzo de 2005

Hay días que quedan grabados en la memoria del fútbol del interior para siempre.
No por los títulos ni por las estadísticas, sino por lo que representan en la vida de quienes estuvieron ahí, con su cuaderno, su radio, su cámara y, sobre todo, con sus propios ahorros para poder contar la historia.

El 5 de marzo de 2005 fue uno de esos días.

Como hicimos siempre, viajando con esfuerzo y poniendo de nuestro bolsillo para acompañar al fútbol del interior, llegamos a La Heroica para ver algo que durante mucho tiempo parecía imposible: Paysandú FC debutaba en la Asociación Uruguaya de Fútbol. Después de tanta espera, de tantas reuniones, de tantos debates en la Liga y de tantos sueños construidos alrededor de un proyecto que buscaba representar a toda la ciudad, el Paysa salía a la cancha del Estadio Artigas para jugar su primer partido en el profesionalismo.

El rival era Rocha FC, otro club del interior que también venía peleando su lugar en el fútbol grande.

Y el partido empezó de la manera más intensa posible.

Cuando todavía me estaba ubicando en la tribuna del Estadio Artigas, llegó el primer golpe: un pelotazo a espaldas del fondo sanducero permitió la corrida del goleador Pedro Cardozo, el penal cometido por Aramburo y la definición de Magureguy que decretó el 1-0 para Rocha al minuto de juego.

El debut arrancaba con nervios y con la presión lógica de un equipo que estaba dando sus primeros pasos en la AUF. Pero Paysandú FC reaccionó de inmediato.

A los tres minutos, Castellanos fue derribado dentro del área rochense y Cristian Callejas se encargó de marcar el empate 1-1, convirtiendo así el primer gol de la historia del Paysandú FC en el fútbol profesional uruguayo.

El partido era una locura. A los siete minutos, tras un centro de Caro, la defensa sanducera respondió mal y nuevamente Pedro Cardozo apareció con un cabezazo para poner el 2-1 a favor de Rocha. Parecía que la visita volvía a dominar el encuentro. Pero el Paysa no se rendía.

En una jugada de gran nivel futbolístico, la combinación Tejería–Callejas–Tejería terminó con un centro preciso que encontró la cabeza de Cristian Castellanos para empatar el partido 2-2. El Estadio Artigas vivía un debut inolvidable. Y la emoción no se detenía.

Minutos después, tras un tiro de esquina, llegó el cabezazo de Rosas, el rebote en García y nuevamente apareció Cristian Callejas para empujar la pelota y marcar el 3-2 para Paysandú FC. Solo se habían jugado 13 minutos.

Tres goles del Paysa, dos de Rocha y una tarde de calor insoportable que no frenaba la intensidad del partido. Los pocos espectadores que se dieron cita en el estadio estaban presenciando un debut histórico.

Al final del primer tiempo sobresalía la figura de Callejas, con categoría en el manejo del balón, claridad para asistir y presencia ofensiva que lo transformaban en el eje del equipo sanducero.

La segunda mitad mostró otro panorama. Rocha FC empezó a manejar mejor la pelota y con el ingreso del experimentado Sergio Recoba el equipo visitante ganó orden y presencia en el mediocampo.

Paysandú comenzó a retroceder, mientras Rocha empujaba en busca del empate. Y finalmente lo encontró.

A los 13 minutos del cierre, tras un desborde de Caro, Pedro Cardozo volvió a anticipar a la defensa sanducera y marcó el 3-3 definitivo. El partido terminaba empatado. Pero el resultado era lo de menos.

Ese día, Paysandú FC había debutado en la AUF.
Había marcado sus primeros goles.
Había demostrado que podía competir.
Y había escrito la primera página de su historia en el fútbol profesional. Para muchos fue solo un empate.

Para quienes estuvimos allí, fue el día en que el Paysandú FC empezó a existir de verdad dentro del fútbol uruguayo. Porque más allá del resultado, lo que quedó fue la imagen del equipo sanducero saliendo a la cancha, defendiendo su camiseta y representando al interior en el escenario más grande del país. Y esa imagen, como tantas otras del fútbol chacarero, quedó guardada en la memoria de quienes siguen creyendo que el interior también tiene derecho a contar su propia historia.

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