En la Frontera de la Paz, donde una calle puede ser Uruguay por una vereda y Brasil por la otra, la circulación de vehículos es tan cotidiana como el ir y venir de vecinos que cruzan sin siquiera advertir el límite. Sin embargo, en ese tránsito aparentemente natural, la Tarjeta Verde vuelve a instalarse como un tema que genera dudas, discusiones y, en algunos casos, sorpresas desagradables.

La circulación de vehículos brasileños en Rivera ha reavivado el debate sobre la obligatoriedad del seguro Mercosur conocido como Tarjeta Verde. ¿Es obligatoria? ¿Quién la controla? ¿Cuándo se exige? Las respuestas, lejos de ser simples, están atravesadas por una frontera donde la práctica cotidiana muchas veces difiere de lo que marca la normativa.

Para despejar confusiones, el Director General de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Rivera, Mauricio González Lucas, explicó el marco legal y la forma en que se aplica en la práctica, en declaraciones a RCC FM y a la prensa local. La clave, según señaló, está en entender la diferencia entre el requisito legal y el control efectivo en la vía pública.

La ley uruguaya N.º 18.412 establece que el control del seguro obligatorio de vehículos es competencia tanto del Ministerio del Interior como de las Intendencias. No obstante, en la práctica, el control en la vía pública recae principalmente en la Policía y en la Policía Nacional de Carreteras. En ese contexto, la Intendencia de Rivera no realiza controles ostentosos ni detenciones sistemáticas para exigir la Tarjeta Verde a los vehículos brasileños que circulan por la ciudad.

Esa aparente flexibilidad es la que alimenta la sensación de que el seguro no es obligatorio. Pero el problema aparece cuando ocurre un accidente o se inicia un trámite administrativo. En esos casos, la exigencia es inmediata y sin excepciones. “Ante un siniestro, la Policía está obligada a exigir la Tarjeta Verde. Si no se tiene, las consecuencias pueden ser importantes”, advirtió González.

El director fue enfático al explicar que el seguro brasileño que se paga junto al IPVA no tiene validez en Uruguay. Es decir, ante un accidente en territorio uruguayo, ese seguro no cubre ni daños materiales ni lesiones. “Por eso existe la Tarjeta Verde, una póliza creada en el ámbito del Mercosur para cubrir la responsabilidad civil de vehículos extranjeros”, explicó. La norma es recíproca: lo mismo ocurre con vehículos uruguayos que circulan en Brasil u otros países del bloque.

Más allá del riesgo económico de no contar con cobertura, las sanciones pueden ser severas. Un vehículo sin Tarjeta Verde puede ser incautado, con multas que superan los 12.000 pesos uruguayos, a lo que se suman los costos de remolque y depósito, que se cobran por día. Pero el mayor riesgo, coinciden las autoridades, es quedar expuesto a reclamos civiles directos en caso de accidente.

En el plano administrativo, la exigencia también es clara: cualquier trámite vehicular ante la Intendencia requiere contar con un seguro obligatorio vigente. Allí no hay margen para interpretaciones ni excepciones fronterizas.

González cerró su reflexión apelando al espíritu que históricamente define a Rivera y Sant’Ana do Livramento. “La Frontera de la Paz se construye también con reglas claras y con responsabilidad al volante”, sostuvo. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto entre ambas ciudades y los resultados obtenidos en materia de seguridad vial. Un estudio de la UNASEV señala que, entre 2015 y 2025, la tasa de lesiones por siniestros de tránsito en la zona se redujo casi un 50%, fruto de una planificación sostenida y del diálogo binacional.

En una frontera donde todo parece fluir sin barreras, la Tarjeta Verde aparece como un recordatorio de que la convivencia también necesita respaldo legal. No siempre se ve, no siempre se pide, pero cuando falta, el precio puede ser alto.

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