El tablero de la industria del entretenimiento volvió a sacudirse esta semana con una decisión que marca un antes y un después. El consejo de administración de Warner Bros. Discovery (WBD) rechazó por octava vez y de manera unánime la oferta de compra presentada por Paramount Skydance, y ratificó su preferencia por el acuerdo de fusión ya pactado con Netflix, al que considera más sólido, seguro y beneficioso para sus accionistas.

La negativa llegó tras una nueva mejora en la propuesta de Paramount, que mantuvo el valor total de la operación en 108.400 millones de dólares, pero introdujo cambios clave para intentar destrabar el acuerdo. Entre ellos, la inclusión de una garantía personal por 40.400 millones de dólares del magnate Larry Ellison, aliado político del presidente Donald Trump. Ellison es además padre de David Ellison, director ejecutivo de Paramount Skydance, el conglomerado que controla al histórico estudio de Hollywood y a cadenas emblemáticas como CBS.
Sin embargo, el gesto no alcanzó. En un comunicado difundido el miércoles y en una carta dirigida a los accionistas, Warner Bros. fue contundente: la oferta de Paramount “no responde a los intereses de WBD ni de sus accionistas” y continúa siendo inferior al acuerdo sellado con Netflix “en varios puntos clave”.
El talón de Aquiles: la financiación
El principal foco de conflicto sigue siendo la financiación. Warner Bros. expresó serias dudas sobre la capacidad real de Paramount para cerrar una operación de semejante magnitud. Con una capitalización bursátil cercana a los 14.000 millones de dólares, Paramount intenta concretar una adquisición que demandaría 94.650 millones de dólares en deuda y capital, una cifra que representa casi siete veces su valor de mercado.
“La magnitud extraordinaria de la financiación de deuda incrementa de forma significativa el riesgo de impago”, advirtió el directorio de WBD, subrayando que cualquier cambio en el rendimiento financiero, tanto del comprador como del objetivo, o incluso del contexto económico global, podría hacer naufragar los acuerdos de financiamiento.
Frente a ese escenario, Warner Bros. contrapone la “certeza” del acuerdo con Netflix, que ofrece 27,75 dólares por acción, combinando efectivo y acciones, tanto para los estudios como para el negocio de streaming, incluido HBO Max.
Un divorcio demasiado caro
Otro elemento decisivo fue el costo de ruptura. Abandonar el acuerdo con Netflix para avanzar con Paramount tendría un impacto financiero severo para Warner Bros.: 4.700 millones de dólares en penalidades y gastos. La cifra incluye una comisión de rescisión de 2.800 millones a pagar a Netflix, 1.500 millones por no completar un intercambio de deuda y unos 350 millones adicionales en costos de endeudamiento.
Paradójicamente, aun considerando la comisión de rescisión de 5.800 millones de dólares ofrecida por Paramount en caso de fracaso del acuerdo, Warner Bros. terminaría con apenas 1.100 millones netos, una ecuación que el directorio considera claramente desfavorable.
Reguladores, streaming y el futuro del negocio
Paramount sostiene que su oferta es superior y que tendría más posibilidades de obtener la aprobación regulatoria. Warner Bros., en cambio, afirmó que ambos acuerdos enfrentan obstáculos similares ante los entes de control. Netflix, por su parte, ya movió fichas: confirmó que presentó la documentación correspondiente y que mantiene conversaciones con autoridades antimonopolio, tanto en Estados Unidos (Departamento de Justicia) como en la Comisión Europea.
En su análisis estratégico, el directorio de WBD remarcó que los inversores obtendrán mayor valor mediante la escisión del negocio de televisión por cable y la participación accionaria en Netflix, que a través de una fusión con Paramount.
“Su junta directiva negoció una fusión con Netflix que maximiza el valor y mitiga los riesgos a la baja, y creemos unánimemente que es lo mejor para usted”, señala la carta a los accionistas citada por Bloomberg.
Un movimiento histórico
El trasfondo de esta pulseada se remonta al 5 de diciembre, cuando Netflix sorprendió a la industria al anunciar un acuerdo para comprar Warner Bros. Discovery y HBO Max por casi 83.000 millones de dólares, la mayor operación del sector en la última década. Apenas tres días después, Paramount lanzó su oferta hostil por 108.400 millones, iniciando una ofensiva que, al menos por ahora, vuelve a quedar frustrada.
Con este nuevo rechazo, Warner Bros. deja claro su rumbo: apostar por el gigante del streaming que domina el mercado global y alejarse de una operación que, pese a su cifra impactante, considera cargada de riesgos. El futuro inmediato de Hollywood parece escribirse en clave digital, y Netflix, una vez más, se perfila como el gran protagonista.
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