Por la Redacción EDUARDO MÉRICA para Periodistas en Red
La historia de los pueblos, como la de las personas, a menudo está tejida con hilos de incertidumbre y debates apasionados. Durazno, ese corazón latente del interior uruguayo, no es la excepción. Su fecha de fundación ha sido objeto de idas y vueltas institucionales, búsquedas infructuosas de documentos perdidos y tesis historiográficas contrapuestas. En esta crónica, nos sumergimos en los orígenes de la Villa de San Pedro, desentrañando el enigma de su nacimiento.

Un Siglo de Dudas y Decretos
La búsqueda de la «fecha exacta» de la fundación de Durazno ha sido un camino sinuoso. Todo comenzó en junio de 1920, cuando el diputado departamental Alberto B. Bravo propuso a la Asamblea Representativa de Durazno solemnizar el Centenario de la Fundación. Su proyecto inicial sugería celebrar entre el 19 y el 21 de abril de 1921.
Sin embargo, la Comisión de Legislación y Códigos, tras analizar la propuesta, aconsejó otra fecha: el 18 de julio de 1921. La incertidumbre continuaba. Un año después, el 17 de junio de 1921, por moción del diputado Alcides Aldama, la Asamblea Representativa resolvió que las fiestas del centenario tuvieran lugar el 12 de octubre. ¿La razón? Coincidir con la fecha del descubrimiento de América, ya que había sido imposible hasta ese momento «encontrar la fecha exacta del día de fundación».
Finalmente, la Junta Departamental intentó zanjar la cuestión por unanimidad. Mediante el decreto Nº 555 del 19 de septiembre de 1987, declaró con carácter permanente el «Día de Durazno» los 12 de octubre de cada año. Esta resolución incluyó la realización de una sesión solemne anual, designando a un componente del Cuerpo para que exalte significativos hechos de la Historia de Durazno. A pesar del decreto, el debate historiográfico seguía vivo.

En Busca de una Tesis Diferente
En este trabajo, nos proponemos exponer una tesis distinta a la de quienes nos han antecedido en el estudio del tema. Discrepamos con la posición sustentada por el Dr. Huáscar Parallada en su libro “En la otra Banda del Yí”. Parallada afirma: «El 23 de noviembre [de 1821] comunicaba [Rivera] que ya estaba por terminar la delineación de la planta urbana, pero un mes antes alude al pueblo, lo que significa a mayor abundamiento que, precisamente en octubre, ya lo daba por fundado».
En cambio, coincidimos con otro historiador duraznense, cuando expresa con agudeza: «¿qué pueblo podía existir en aquel lugar, si recién en noviembre se está por terminar su delineación y se pide por Rivera, instrucciones sobre el modo de repartir los terrenos, las «restricciones” que se les ha de imponer a los pobladores y el «orden o trámite» que se les dará a los documentos de propiedad?».
Nuestra tesis se apoya en documentos, algunos inéditos y otros conocidos, que transcribiremos en la totalidad de sus textos, utilizando solo en contadas ocasiones sus fragmentos más fundamentales. Para facilitar la lectura, hemos modernizado la ortografía, con excepción de los patronímicos.
El Paso de Durazno: Raíces Coloniales y Faenas Masivas
Antes de la villa, existió el lugar estratégico. A fines de septiembre de 1782, el Alguacil Mayor de Montevideo, Ramón de Cáceres, constataba la presencia en el paso de Durazno de varios ranchos y corrales de Valentín Sánchez. Sánchez era capataz de Domingo de Igarzábal, y en las inmediaciones se encontraba una «considerable porción de cueros apilados». Cáceres le dio cuatro meses de plazo para el desalojo, por encontrarse en tierras de Melchor de Viana. Esta es la primera referencia conocida de un establecimiento semi permanente en este punto clave del río Yí.
La magnitud de la actividad económica en la zona queda en evidencia con los datos documentados por el Prof. Juan E. Pivel Devoto en “Raíces Coloniales de la Revolución de 1811”. D. Ignacio Núñez, natural del Paraguay y residente en la región hace 26 años dedicado a las matanzas de tigres por sus cueros, relató una información impactante. Según un capataz, en 1782 se habían faenado y se hallaban apilados en el paso de Durazno ochenta y siete mil cueros. Cabe señalar que Domingo Igartábal, conjuntamente con Cristóbal de Castro Callorda, Lorenzo Figueredo y Antonio Pereira, estaba autorizado por el Gobierno de Yapeyú hasta esa época para las faenas de ganados de su propiedad existentes en los campos del Yí y del río Negro.

El Nacimiento de la Villa: Sombras, Incendios y Testimonios Perdidos
Cuarenta años después, a escasa distancia del Paso del Durazno, surgiría la Villa de San Pedro. Fue en una época sombría para la patria, durante la dominación lusitana.
La reconstrucción histórica de este momento crucial ha enfrentado grandes dificultades. Una circunstancia trágica ha alimentado la incertidumbre: el incendio de la casa de D. Manuel Díaz, vecino de Durazno, donde se quemó toda su documentación. Se ha pensado que allí se encontraba la probable Acta de Fundación de la villa. Díaz, como lo ha puesto de manifiesto el Dr. Huáscar Parallada en su folleto “Revelación y Destino del Durazno”, integró la Comisión de solares en 1822, lo que subraya la importancia de los documentos perdidos.
Tampoco se ha podido ubicar hasta el momento el Acta Supletoria mencionada por Fructuoso Rivera en la escritura de la venta de un rancho de “pared de sebo y techo pajizo”. En ese documento, fechado el 10 de febrero de 1833 en el Cuartel General del Durazno, Rivera expresa:
«Yo el Presidente de la República y Gral. en Jefe del Ejército, especialmente facultado para el respecto por la resolución de 18 de diciembre de 1832 que a la letra mandé insertar en el Acta Supletoria de la fundación de la Villa de San Pedro del Durazno, otorgo dono y adjudico en toda propiedad a la dha. Doña Santos Berdún de Isasa a sus sucesores y legítimos representantes el mencionado solar…»
A falta de actas directas, la fecha mencionada por De la Sota en la que se “planteó” la villa —octubre de 1821— y el informe de antiguos vecinos del pueblo, recogido en la escritura del ejido de Durazno realizada en 1875, son testimonios hasta ahora invocados para admitir el año de 1821, y más concretamente el mes de octubre, como el de dicha fundación.
El mencionado informe vecinal dice así:
«…en mil ochocientos treinta y tres el Agrimensor don Anselmo Dupont por orden del Presidente de la República General Dn. Fructuoso Rivera mensuró el Ejido de dicha villa que lo ocupaba, desde el año 1821 en que fue fundada a cuyo acto asistió dicho general y demás autoridades locales en cuya operación se le dio al Ejido por límites naturales, la barra del Sauce, que divide San Borja, aguas arriba de dicho arroyo hasta su cuchilla el cual hace barra con el Yí, y a la parte del Oeste, el arroyo Bato que hace barra con Maciel, sus fondos a la barra de este último con el Yí…»

La Movilidad de Rivera y las Órdenes de Población
Documentos de la época en que se desarrollan los sucesos desvirtuarían la afirmación de la fundación en octubre de 1821. Es de señalar la intensa movilidad de Rivera durante los últimos cuatro meses de ese año:
- 20 de setiembre: En su campamento de Clara.
- 20 de octubre: En el Paso del Durazno, donde deja un destacamento.
- 22 de octubre: En el Arroyo de la Virgen.
- 29 de octubre: En Canelones.
- 23 de noviembre: En el Paso del Durazno.
- 4 de diciembre: En Arroyo Malo.
- 6, 10 y 11 de diciembre: En Costas de Clara.
- 22 de enero de 1822: En su campamento en el Durazno.
- 29 de enero: En Canelones.
- 6 de febrero: Nuevamente en el Campamento del Durazno.
Ante la orden gubernamental de formar un pueblo, Rivera dirige el siguiente oficio desde el campamento de Durazno al Cap. Bonifacio Izás (alias Calderón), el 20 de octubre de 1821:
«Ya iban a marchar las comunicaciones cuando llegó el chasque conduciendo las suyas datadas del 13 del corriente. Ud. debe retirarse, pero yo le pasaré la orden para ello luego que marche para Tacuarembó que será [en] breve (?). Ud. manifieste todas mis comunicaciones al Sor. Tnte. Corl. Duarte para que se imponga que las causales de su demora son la reunión que debe Ud. hacer. Invite Ud. a las familias que gusten poblar en este paraje, que es el que se les dará sitio en el Pueblo y chacra —además se les auxiliará o se propenderá a su fomento según lo ha ofrecido el Gobierno. Cuando vaya mi orden para su retiro irá la primera compañía a relevarlo. Entre tanto haga Ud. que su tropa guarde la mejor subordinación respetando las órdenes del Tte. Corl. bajo cuyas órdenes se hallan. Sobre todo le encargo la mayor economía en las raciones, es preciso que la tropa se acostumbre a pasar con las raciones que les son asignadas; en lo demás ya he instruido lo bastante».
Dos días después, el 22 de octubre de 1821, desde el Arroyo de la Virgen, envía el siguiente oficio al Gobernador Intendente:
«He regresado del campamento del Durazno desde donde impartí mis órdenes relativas a la reunión del regimiento; he oficiado a los jueces territoriales para que en caso necesario pidan los auxilios que precisen al Destacamento que he dejado en el referido campamento. Oportunamente comunicaré a Ud. cuanto resulte de la comisión que el Superior gobierno se ha servido confiarme».
La Delineación del Pueblo: El Verdadero Comienzo
El 23 de noviembre de 1821, los documentos indican que se está delineando el Pueblo del Durazno. Quizás esta delineación esté a cargo de Felipe Sánchez, como lo asegura Juan Manuel de la Sota, aunque no hemos podido comprobarlo documentalmente.
En la correspondencia que dirige el Cnel. Fructuoso Rivera al Gobernador Intendente, desde el Campamento de Durazno, el 23 de noviembre de 1821, se hace mención al exponer las dificultades del pueblo a fundar:
«Exmo. Señor: El plan general que me recomendó V. E. sobre la expedición contra los individuos que se hallan en los campos nombrados de los Marinos: en su vista incluyo a V. E. el del Partido de Maciel y Sarandí…»
La Villa de San Pedro, el futuro Durazno, comenzaba a dibujarse sobre el territorio, no en un acto fundacional único y claro en octubre de 1821, sino en un proceso complejo de delineación, reparto de tierras y atracción de pobladores que se extendió más allá de esa fecha. La historia de Durazno, como su Salón de la Verdad, sigue siendo un espacio abierto para la investigación y el reconocimiento auténtico de su pasado.
periodistasenred.uy LA VERDAD NOS UNE A NUESTRA HISTORIA #PeriodistasenRed #HistoriaDurazno
