En su refugio del Upper West Side, Martin Baron saborea la calma tras 45 años de tormentas informativas. El hombre que lideró el Miami Herald, el Boston Globe y el Washington Post —y cuya tenacidad frente al poder eclesiástico fue inmortalizada en la oscarizada Spotlight— reflexiona sobre una carrera marcada por los premios Pulitzer, el desafío Snowden y la transición de los diarios hacia la era de los magnates tecnológicos.

Mucho más que el rostro detrás de «Spotlight». Martin Baron, el legendario director que acumuló éxitos en las redacciones más influyentes de Estados Unidos, nos recibe en su piso de Nueva York. Retirado desde 2021, el hombre que gestionó el paso del Post de la familia Graham a Jeff Bezos repasa una trayectoria de 45 años donde el periodismo riguroso fue, más que un oficio, una misión innegociable.

¿Echa de menos la redacción?

Extraño a la gente. Pero ya sabes que la naturaleza del periodismo ahora con internet, y sin duda con Donald Trump, no es solo 24/7, sino que es 24/7 cada minuto. A mi edad no quiero trabajar cada minuto de cada día.

Dirigió tres diarios, el primero en el 2000, por lo que ha vivido el tránsito del papel al digital.

No creo que el papel vaya a ser un factor importante, ya no lo es. Vivimos en un mundo digital y todo esencialmente será digital, lo que significa que habrá diferentes maneras de comunicación. La comunicación ha cambiado y continuará evolucionando. La manera como explicamos historias va a cambiar y la manera con la que comunicamos con el público ya ha cambiado.

¿Cuál es el rumbo?

Estamos viendo el uso de vídeos cortos, podcasts. Observamos la desintegración de las grandes instituciones mediáticas, por lo que hay más jugadores. Cualquiera puede ser un medio de comunicación. Que cualquiera lo sea no significa que sea un buen medio ni que sea fiable. Vamos a ver más de esto y la forma en que están estructuradas las organizaciones de noticias. Incluso las organizaciones institucionales van a cambiar. Y ya estamos viendo muchas más instituciones que no abarcan todos los ámbitos ni intentan abarcarlo, sino que están muy especializadas por temáticas.

Cualquiera puede ser un medio de comunicación; que cualquiera lo sea no significa que sea fiable”
Y las conspiraciones…

Esta es otra materia. Hay medios que se dedican a difundir información errónea o desinformación para lograr sus propios objetivos personales, comerciales o políticos. Aquí no hay mucha lealtad a los hechos, o ninguna, porque su meta es ganar dinero, mejorar profesionalmente o promover algún objetivo político.

A a esto se une, y de forma irreversible, la IA.

Sí, superponiéndose a todo eso se encuentra la inteligencia artificial generativa, que será una poderosa herramienta para hacer buen periodismo, pero también un instrumento para difundir desinformación y generar imágenes falsas o vídeos. Va a ser un momento difícil para ganarse la confianza del público porque no será capaz o tendrá mucha dificultad para distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso. Por lo tanto, lo único que haces es confiar en qué dicen miembros de tu grupo político con el que tú te identificas.

En su libro Frente al poder , donde relata su etapa en el Post , reflexiona que hay periodistas que siguen de duelo por aquella época.

Crecí en el mundo de la imprenta. Tenías tiempo para trabajar en tus historias, no había demasiada competición, ni una competencia ilimitada como la que hay en la actualidad. Cuando eso empezó a deteriorarse, lamenté la desaparición del periodismo tradicional y el tipo de trabajo que éramos capaces de desarrollar.

Va a ser difícil ganarse al público porque, con la IA, no será capaz de distinguir entre lo verdadero y lo falso” Eso es ser preso del pasado.

Llegué a la conclusión de que necesitaba dejar de estar de luto y encontrar la manera de practicar buen periodismo en este otro entorno. Ocurre igual cuando muere un familiar o un amigo. Hay un periodo de duelo, pero has de continuar viviendo el resto de tu vida de la mejor manera posible. Esto es aplicable al periodismo. Hemos de seguir viviendo nuestra profesión de la mejor manera que podamos y esto está siempre cambiando. Vivimos una época en la que el panorama mediático se caracteriza por la inestabilidad. Es como la industria tecnológica, siempre cambiando. Hoy nos parecemos mucho a la industria tecnológica. Hace tres años ni siquiera hablábamos de la IA y ahora es sobre lo que todo el mundo quiere hablar.

Una mutación veloz.

La IA muestra la rapidez de los cambios. TikTok no es tan viejo y vino como un desafío a Facebook y a otras plataformas como Instagram. Reta a todas con vídeos cortos. No existía antes, pero siempre habrá estas nuevas formas de comunicación. Las personas que no pueden afrontarlo, que no pueden adaptarse o no quieren, no deberían dedicarse al periodismo. Siempre digo que ese no es tu campo si no puedes afrontarlo. Tenemos que aceptar esta realidad y hallar la manera de hacer periodismo de calidad en este entorno tal como es, no como nos gustaría que fuera ni como solía ser.

Al llegar Bezos al Post , no le agradó su afición por la métrica ni la agregación de noticias.

No me gustaba que otros agre­garan nuestro contenido.

¿Una lacra?

Tenemos que aceptarlo. Busquemos la manera de hacerlo. Hay una persona online que cuelga vídeos que duran normalmente 30 segundos, tal vez un minuto, que tiene 4,7 millones de seguidores. Lo que hace en esos vídeos es agregar noticias. Lee los diarios tradicionales y entonces cuelga breaking news “ importantísimos”.

Requiere poco esfuerzo.

Debemos trabajar con esto y no ser desdeñosos. Fallamos con la revolución digital, particularmente en los años 2007, 2008 y 2009, cuando se introdujo Facebook, se creó el iPhone, cuando Google se convirtió en el mecanismo de búsqueda dominante. Fuimos lentos, torpes, tercos, estúpidos. Hoy no podemos ser ninguna de esas cosas, necesitamos ajustarnos porque sería de estúpidos volver a hacer lo mismo.

Pero lo que hacen esos sitios en internet es una canibalización.

Son parásitos porque todos dependen de los medios tradicionales. Si muere lo que están atacando, no podrán hacer lo que hacen. Las respuestas que te da la IA vienen de la información tradicional. La tecnología depende mucho de ese periodismo tradicional.

¿Cuál es su consejo?

Adaptarse. Mira The New York Times . En el 2009 la gente decía que iba al fracaso como empresa, que estaba a punto de quebrar. Pero recibieron un préstamo de 250 millones de dólares. Disponían de un plan de innovación y sistemáticamente cambiaron su trabajo y funcionó. Todo lo que hacen, la mayor parte, es digital. No se trata de un simple trozo de papel, porque todas sus iniciativas son digitales. Usan mucho los vídeos cortos y prestan mucha atención a cómo distribuir y difundir su trabajo en las redes sociales. Los que dijeron que Buzzfeed prevalecería sobre el Times se equivocaron. The New York Times se recuperó, como nosotros en el Post , que hicimos muchas cosas digitales con éxito y que nos dieron seis años consecutivos de rentabilidad. La cuestión era cómo hacer esto y mantenernos fieles a nuestros valores fundamentales.

¿A qué se refiere?

El primero de nuestros valores fundamentales es la verificación. Asegurarnos de que las cosas sean realmente ciertas. Hemos de cambiar la forma en la que distribuimos la información, pero debemos mantener esos valores. La veracidad de la información no es un problema solo para la prensa, es un problema para la democracia y para el progreso humano básico.

Resulta complejo con un presidente que utiliza los hechos de una manera tan volátil.

Hay médicos en este país que prescriben a sus pacientes que eviten las noticias. Pero hay muchos lectores. Es posible tener éxito en un entorno como ese. Trump y sus aliados políticos son muy hábiles en el uso de los medios digitales, en su aprovechamiento. También tenemos que encontrar la manera de aprovecharlos y combatir el fuego con fuego. Hemos de hacer nuestro trabajo de investigación, una cobertura profunda. Es importante que siempre exijamos responsabilidades a esas personas.

Criticó severamente a Bezos porque prohibió publicar en el 2024 un editorial a favor del voto para Kamala Harris.

Fue un error grave. Envió una mala señal. Temeroso de que Donald Trump buscara vengarse por la cobertura informativa del Post , canceló el respaldo editorial a Kamala Harris. Eso ahuyentó a cientos de miles de suscriptores. Desde entonces, declaró que las páginas de opinión solo incluirían comentaristas alineados con su ideología, una decisión intrínsecamente antidemocrática. Y luego, por supuesto, se acercó a Trump de tantas maneras ofensivas, desde aparecer en el escenario en la toma de posesión, hasta pagar un precio exorbitante por el supuesto documental Melania y comprar los derechos de la serie de televisión de Trump, The Apprentice . Causó un perjuicio para la gente que trabajaba y sigue trabajando, y también a la democracia.

No veo realmente esto como una rendición ante el poder. Bezos trata de no perder más dinero con el Post . El problema es que él y el editor que nombró son en gran medida responsables de cuánto dinero se está perdiendo. Durante años no han logrado articular ninguna estrategia coherente para aprovechar los enormes activos del Post –incluida su sólida marca y su personal talentoso– mientras se adaptaban a los cambios drásticos en el consumo de noticias e información. Y Bezos tomó decisiones que hicieron que los problemas financieros fueran aún peores. Su comportamiento señala su dependencia de Trump.

¿Un mensaje positivo para este periodo de transformación?

Mientras tengamos democracia, tendremos periodismo, puesto que siempre existirá la necesidad de que el público esté informado. La función del periodismo es proporcionar al público la información que necesita y merece conocer para que la ciudadanía pueda formar su propia opinión.

Fuente: La Vanguardia de España

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