🕰️ El patrimonio en jaque: cuando Maldonado arriesga su memoria por el apuro del cemento
Maldonado vuelve a quedar frente a una disyuntiva que se repite con insistencia inquietante: preservar su historia o sacrificarla en nombre del afán inmobiliario. En el corazón de la península de Punta del Este, dos edificaciones emblemáticas —testigos silenciosos del nacimiento y la evolución del balneario— se encuentran hoy amenazadas por un proceso de venta que podría derivar en su desaparición definitiva.

AREA TOTAL /Desde Maldonado /EDUARDO MÉRICA para PERIODISTAS EN RED
El predio ubicado en la esquina de la calle 28 Los Meros y la Rambla General José Artigas, en el sector Lobos, alberga dos construcciones de enorme valor histórico y testimonial: la antigua Casa del Cable, de fines del siglo XIX o comienzos del XX, y la casa conocida como “La Chaumière”, residencia del intelectual y diplomático Emir Emín Arslan. Ambas forman parte del relato fundacional de Punta del Este y su proyección internacional temprana.
🏛️ La Casa del Cable: cuando Punta del Este se conectó con el mundo
La llamada Casa del Cable es mucho más que una vieja edificación centenaria. Es el vestigio material de un hito tecnológico que colocó a Punta del Este en el mapa global de las comunicaciones del siglo XIX. Allí funcionó la estación vinculada al tendido del cable telegráfico submarino, instalado el 5 de agosto de 1874 por la empresa británica Western & Brazilian Telegraph, filial de la poderosa red impulsada desde Londres.
Ese cable, que ingresaba por la entonces denominada Playa del Cable, conectó Río de Janeiro con Europa y, desde Punta del Este, enlazó Maldonado, Montevideo, Colonia y Buenos Aires, integrando al Río de la Plata en la red mundial de comunicaciones. Todo esto ocurrió cuando la península aún no estaba amanzanada, como lo confirman planos de 1885 y 1889 levantados por el agrimensor Francisco Surroca.
El edificio actual, de mampostería sólida y fachadas intactas, habría sido construido antes de 1907, año en que los servicios telegráficos fueron nacionalizados durante el primer batllismo. Su estructura, su escala y su inserción urbana lo convierten en un ejemplo escaso y valioso dentro del paisaje actual de la península, dominado por torres y volúmenes desproporcionados.
El arquitecto Francisco Bonilla, ex responsable de edificios históricos en Montevideo, señala que su baja altura acompaña de forma natural el descenso de la calle hacia la rambla y que su estado de conservación es impecable. Pero, sobre todo, destaca el valor histórico poco conocido por el público. ¿Por qué no pensar —se pregunta— en un pequeño museo de las comunicaciones, un atractivo cultural y turístico que trascienda la temporada estival?
🌊 La casa del Emir: identidad, cultura y una playa con nombre propio
La segunda construcción amenazada es la casa del Emir Emín Arslan (1868–1943), figura clave del pensamiento intelectual y político del Río de la Plata en el primer tercio del siglo XX. Diplomático del Imperio Otomano, periodista, editor, defensor de la causa árabe y denunciante temprano del genocidio armenio, Arslan eligió Punta del Este como refugio estival desde 1910.
En 1920 encargó al arquitecto francés Eduardo Le Monnier la construcción de una casa rústica de piedra y techo de paja, a la que llamó La Chaumière. Su estilo, su mobiliario oriental y su emplazamiento aislado la convirtieron en una rareza arquitectónica y cultural. Arslan frecuentaba una playa solitaria y bravísima, ignorada por la sociedad veraniega de la época, que terminó siendo conocida como la Playa del Emir, nombre que perdura hasta hoy.
La casa sufrió un incendio accidental durante una fiesta, lo que derivó en la modificación de su techo original, pero siguió siendo un hito del paisaje. Tras la muerte de Arslan, fue vendida y su entorno comenzó a transformarse, perdiendo progresivamente su contexto original.
⚠️ La pregunta incómoda
Hoy, ambas construcciones se encuentran incluidas en un predio vendido, con la amenaza latente de una nueva torre en una península ya saturada, donde estacionar es casi una odisea y el horizonte urbano se vuelve cada vez más homogéneo.
La pregunta es inevitable y dolorosa:
¿qué quedará para las próximas generaciones?
¿edificios sin alma, sin historia, sin identidad?
Como advierte el Dr. Mario Scasso Burghi, los balnearios también pasan de moda. Le ocurrió a Biarritz, a Río de Janeiro, a Acapulco. Punta del Este no es inmune. Su atractivo no reside solo en el lujo ni en la verticalidad, sino en la singularidad de su historia, su paisaje y su memoria.
🏗️ Preservar no es frenar el progreso
Defender el patrimonio no implica negarse al desarrollo, sino orientarlo con inteligencia y responsabilidad. La destrucción de estos edificios no solo sería una pérdida arquitectónica, sino un empobrecimiento cultural irreversible.
La Casa del Cable y la casa del Emir Arslan no son obstáculos: son oportunidades. Oportunidades para contar quiénes fuimos, cómo nos conectamos con el mundo y por qué Punta del Este llegó a ser lo que es.
El tiempo corre. Y con él, la memoria también puede desaparecer si no se actúa a tiempo.
Fuente: Correo Punta del Este
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